04 de diciembre de 2022

Giorgia Meloni candidata Fratelli

Giorgia Meloni será, probablemente, la ganadora de las elecciones italianasAFP

Elecciones en Italia

Un gobierno de Meloni en Italia, la mejor opción para la estabilidad en la Unión Europea

Pese a las alertas lanzadas desde el establishment europeo y los partidos de izquierda, para Italia y para la Unión Europea una Meloni fuerte en el gobierno sería la mejor opción

La coalición de derechas ganará una mayoría convincente en Italia, encabezada por el partido «Hermanos de Italia» (Fratelli d'Italia) y su lider, Giorgia Meloni, será su nueva primer ministro.
El eje de la política europea lleva años desajustado, mal calibrado, hasta el punto de que los partidos conservadores, la derecha de siempre, son falsamente acusados de extremismo o de populismo, incluso de fascismo.
Meloni rechaza cualquier conexión con el fascismo, aunque su partido conserve símbolos y valores de la Italia de siempre.
No es de extrañar, pues, que la perspectiva de que llegue al poder haya asustado a los mercados y a los observadores internacionales. Incluso la presidenta de la comisión europea, Úrsula Von der Leyen ya ha amenazado al posible nuevo gobierno italiano aún sin elegir ni formar.
La democristiana alemana (del CDU) representa a esa derecha liberal que ha descentrado el eje de la política actual considerando derecha extrema a partidos conservadores que escapan a ciertas líneas ideológicas impuestas por la UE. Sin embargo, Italia se puede sumar a esos gobiernos, como el de Polonia o Hungría, que presentan una nueva alternativa para el futuro europeo.

Conservadora tradicional

Meloni es una conservadora tradicional y no una extremista. Sus preferencias políticas se ajustan en general a las directrices de la UE y de la OTAN. Por tanto, no es Meloni quien supone el mayor riesgo para la estabilidad de Italia y su lugar en Occidente.
Berlusconi o Matteo Salvini, sí han aproximado a veces sus simpatías hacia Putin. Pero ¿quién no lo había hecho? Díganselo a los socialdemócratas alemanes como Gerhard Schröder; o la propia Merkel, en todos estos años de dependencia energética y comercio. Es verdad, ahora se ha roto la baraja.
Un gobierno fuerte encabezado por Meloni resultará más estabilizador para Italia y Europa, en este momento, que perturbador. Sin embargo, una Meloni débil en el gobierno podría dejar a Italia sin una estabilidad en el gobierno, en un momento de crisis nacional.
Recordemos que, en la década de 1990, los votantes italianos empezaron a gravitar en general hacia el centro. Tras un largo tiempo anterior, de polarización entre la democracia cristiana y los comunistas.
Silvio Berlusconi pasó de ser un populista de vanguardia a un político de centroderecha. Una evolución impulsada por su competencia con el líder de centroizquierda Romano Prodi; los dos hombres pasaron más de una década intercambiando el cargo de primer ministro.
La Alianza Nacional también se desplazó hacia el centro. Al hacerlo, perdió gradualmente su identidad política, siendo cada vez más difícil de distinguir del partido de Berlusconi, «Forza Italia». Esa convergencia de opiniones políticas se detuvo después de que la crisis de la eurozona hiciera caer el último gobierno de Berlusconi, en 2011.
Los partidos políticos establecidos en Italia no respondieron eficazmente a aquella crisis, desilusionando a los votantes. Los nuevos y pequeños partidos de protesta fueron los más beneficiados. Como parte de este cambio contra las élites tradicionales de Italia, Giorgia Meloni (que fue ministro de Juventud en el último gabinete de Berlusconi) creó los «Hermanos de Italia» en 2012, impulsado por la sensación de que la Alianza Nacional había traicionado sus valores fundamentales.
El éxito de esta política de derechas fue limitado al principio, en 2010, los «Hermanos de Italia» solo obtuvieron entre el dos y el cuatro por ciento. Los votos fueron a opciones más radicales como el «Movimiento Cinco Estrellas» (antiestablishment y antieuropeo), que obtuvo más del 25 % de los votos en 2013 y más del 32 % en 2018.
Luego los votantes de Italia empezaron a entusiasmarse por la nacionalista Liga de Salvini, que obtuvo más del 17 por ciento de los votos en 2018 y más del 34 % un año después, para el Parlamento europeo.
Meloni y sus «Hermanos de Italia» se mantuvieron al margen de cada una de estas coaliciones y se erigieron así en la principal voz de la oposición.
Meloni cuenta hoy con el apoyo de los votantes que buscan una cara nueva. La elección de Meloni de quedarse fuera de la coalición de Draghi le dio una clara ventaja sobre el Cinco Estrellas y la Liga. La coalición de Draghi representaba todo lo que Cinco Estrellas y Liga habían rechazado en su día.
Draghi, primer ministro en 2021, había sido presidente del Banco Central Europeo, un tecnócrata bueno que ha seguido políticas centristas y pro-UE cuyo objetivo era preparar a Italia con reformas institucionales para que recibiera el apoyo europeo en su recuperación de la pandemia.
El fin de la coalición de Draghi ha dado un nuevo impulso a Meloni, que ahora también se ve favorecida por los votantes que buscan una cara nueva. Según los últimos sondeos, los Hermanos de Italia van camino de conseguir más de una cuarta parte del voto nacional.
Una buena actuación de Meloni ofrecería estabilidad y le permitiría asumir la responsabilidad de gobernar Italia. Meloni ha demostrado que entiende bien lo que está en juego.
A largo plazo, los italianos tendrán que juzgar su programa conservador de derecha y sus planes para regenerar la democracia italiana. Pero, por lo pronto, para Italia y para la Unión Europea una Meloni fuerte en el gobierno sería la mejor opción.
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