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Diego Arria, sobre el Consejo de Seguridad de la ONU: «La distancia de los eventos le da un gélido ambiente a las decisiones»

Presentación del libro Guerra y Terrorismo en el corazón de EuropaEl Debate

Presentación del Libro: Guerra y terrorismo en el corazón de Europa

Diego Arria: «La distancia de los eventos le da un ambiente gélido a las decisiones» de la ONU

El libro del Embajador de Venezuela en la ONU y presidente del Consejo de Seguridad (1992) fue presentado por el director de El Debate Bieito Rubido, el almirante Juan Rodríguez Garat y la jefa de Internacional de El Debate Carmen de Carlos

el Embajador de Venezuela en la ONU y presidente del Consejo de Seguridad en el año 1992, Diego Arria, presentó este viernes su libro: Guerra y terrorismo en el corazón de Europa. Memoria histórica de las decisiones adoptadas durante el conflicto de la antigua Yugoslavia, Arria muestra el lado oscuro del centro de poder mundial.

La presentación del libro estuvo a cargo de el director de El Debate, Bieito Rubido, el almirante en retiro Juan Rodríguez Garat y de Carmen de Carlos, redactora jefe de Internacional de este periódico.

Rubido inició el evento agradeciendo a Arria por escribir la obra, «porque los libros después tienen vida propia, son como los hijos. Nunca se sabe dónde van dejando semillas o quién los tendrá como referencia para un estudio histórico» posterior.

El director de El Debate destacó el papel del Embajador venezolano en la ONU, al que recordó. como «un hombre que estaba todo el tiempo luchando en las Naciones Unidas para poner en valor y advertir al mundo de lo que estaba ocurriendo en los Balcanes».

«Equilibrio entre la justicia y la paz»

Por su parte, el almirante y columnista de El Debate Juan Rodríguez Garat, señaló: «El Embajador habla en su libro de las personas, de las ambiciones y de la cobardía que, al final, a pesar de los esfuerzos de gente honesta que intentó evitarlo como el propio Embajador, terminan en el genocidio de Srebrenica».

«Se escribe mucho de la guerra y en general se escribe desde posiciones maximalistas. Es mala, es una lacra de la humanidad y lo es. Sin embargo, todo depende del equilibrio que se quiera alcanzar entre dos valores que mucha gente piensa que son iguales, que van de la mano: justicia y paz, pero -lamentó Rodríguez Garat- no van de la mano».

«El mundo está en deuda con él»

«Las palabras de la diplomacia fueron balas para Bosnia y las balas y la indiferencia atravesaron los cuerpos de 8.000 hombres, adolescentes y niños varones en Srebrenica en apenas tres días. La ONU despreció los informes del embajador Arria, donde advertía que la masacre era inminente», advirtió Carmen de Carlos, redactora jefe de Internacional en El Debate.

De Carlos reconoció los extraordinarios pasos dados por Arria en materia de comunicación y transparencia al frente del Consejo de Seguridad. Entre otros, señaló que, por primera vez en la historia de la organización y pese a la oposición de la Secretaría General, convocó una rueda de prensa para informar sobre lo que estaba sucediendo en Srebrenica.

Sentir dolor por lo que le sucede a otros

Arria agradeció las «generosas» palabras de quienes le precedieron y antes de referirse a su libro, quiso agradecer al expresidente venezolano que lo designó como Embajador y que hoy cumpliría 100 años: «Sin Carlos Andrés Pérez, yo no hubiera tenido el privilegio de representar a Venezuela en las Naciones Unidas y hacerlo con una absoluta independencia».

Seguidamente recordó cómo desde la presidencia del Consejo de Seguridad «uno se sienta y sigue unos papeles blancos, inmaculados. En esos papeles dicen que mataron a 40 personas que estaban despedazadas, pero uno no oye los gritos, no ve la sangre, no ve las lágrimas porque la distancia de los eventos le da una una gélido ambiente a las decisiones».

Con profunda convicción y sentimiento Arria agregó: «Cuando uno puede sentir dolor por lo que le sucede a otros seres humanos, es cuando uno realmente tiene una visión correcta. Eso me ha hecho tener una visión absolutamente inexorable al respeto de los derechos humanos».

Como bien señaló el almirante Rodríguez Garat, la obra de Arria es de lectura obligada, sobre todo para quienes desean descifrar las tres cosas que tienen en común los diplomáticos con los militares: la estrategia, la historia y la guerra.

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