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24 de abril de 2024

MONTECASSINOHermann Tertsch

Breznev en Bruselas

La UE se ha convertido sin consultarse ni anunciarse y sin base legal en una herramienta ejecutiva de control e imposición ideológica

Actualizada 10:06

La Unión Europea ha entrado en una frenética deriva de producción legislativa y regulatoria que recorta libertades, derechos y márgenes de actuación para individuos, comunidades, empresas, familias y también naciones. Lo hace con objetivos ideológicos centralizadores, intervencionistas, colectivistas y de ingeniería social que en ningún momento fueron expuestos ni propuestos a las naciones afectadas. Han convertido ya a la Comisión Europea en un gobierno con poderes ejecutivos centralizados y globales, supuesto jamás acordado, que ejerce con una arbitrariedad tan absoluta como se hizo patente en la compra de vacunas y con la gestión de la pandemia. Oscurantismo general, falta de transparencia e inexistencia de la mínima forma de exigir responsabilidades a este poder por parte de nadie, ni de los parlamentos nacionales ni del Europarlamento.
La UE se ha convertido sin consultarse ni anunciarse y sin base legal en una herramienta ejecutiva de control e imposición ideológica. No lo justifica ningún Tratado y no cuenta con la aprobación de las naciones afectadas jamás consultadas al respecto. Que nunca habría tenido el beneplácito de los Padres Fundadores que aquella comunidad de derecho de estados soberanos.
Esta legislatura del Europarlamento, a la que queda uno de sus cinco años de vida, se lanzó a unas iniciativas regulatorias de la Comisión bajo Úrsula von der Leyen con una radicalidad en todo el discurso ideológico de la izquierda. Llevado a la política y a las directivas comunitarias ha impuesto medidas que en gran medida violan su voluntad y libertad y dañan gravemente a sus intereses. Además se ha erigido en un poder punitivo que, como Moscú bajo la doctrina Breznev, se arroga el derecho a imponer castigos a quienes se desvíen de sus postulados ideológicos.
La señora Von der Leyen ya llegó a la presidencia gracias a la violación de las reglas. Macron no quiso a quien tocaba, Manfred Weber, y se sacó de la chistera a la ministra desastrosa de Merkel en Defensa, muy desacreditada, con un proceso pendiente por un escándalo y acosada por denuncias de destruir material probatorio. Pero Merkel aceptó y allí se puso a Von der Leyen saltándose todos los cacareados criterios éticos. Así se vio una vez más cómo y quién decide allí las cosas que importan.
Quién manda de verdad se vio bien con aquel fantasmal plan de Inversión europeo en China que pretendía desmoralizar aun más industria y también agricultura hacia el monstruo asiático y que fue anunciado tras un acuerdo entre Merkel, Macron, Von der Leyen y el dictador e ídolo del Foro de Davos, Xi Jiping. Se anunció el 30 de diciembre del 2021 en plena pandemia aun y sin que el resto de los 25 países miembros tuvieran ni puñetera idea al respecto. El deterioro de las relaciones con China hizo fracasar esa brutalidad de plan que nos habría dejado aun más expuestos a los caprichos del gigante comunista de Pekín.
Von der Leyen del Partido Popular Europeo ha sido vanguardia radical de una mayoría socialdemócrata que abarca del PP y PS hasta el extremismo comunista y lleva cuatro años produciendo instrumentos de agresión contra naciones, sectores, regiones, grupos o segmentos sociales de las naciones europeas para imponer desde la educación LGTB para niños hasta la erradicación de la ganadería. Contra Hungría y Polonia a saco por sus gobiernos conservadores y protección e ingentes sumas de dinero a Pedro Sánchez con todas sus fechorías porque ideológicamente cuadra en la ecuación. Esa mayoría de la Agenda2030 como habría que llamarla es la que tiene en marcha ya el plan de destrucción detono el sector primario europeo. De esos planes del Pacto Verde y de las revueltas de las naciones europeas contra estos objetivos realmente criminales escribiré la próxima vez.
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