El presidente ruso Vladimir Putin al teléfono en el Kremlin
Putin se pone nervioso porque Trump le ignora y todavía no le llama por teléfono
El republicano despacha con Xi Jinping y Narendra Modi mientras deja en lista de espera al jefe del Kremlin que se había hecho ilusiones de tener un trato prioritario
No suena el teléfono en el Kremlin y Vladimir Putin empieza a ponerse nervioso. La esperada llamada de Donald Trump se retrasa mientras el presidente de Estados Unidos mantiene charlas con aliados del ruso como Xi Jinping o Narendra Modi.
Putin ya no sabe cómo expresar que está ansioso por hablar con Trump para, entre otras cosas, poner fin a la guerra de Ucrania. Sin embargo, el republicano parece que disfruta haciéndose de rogar y forzando al dictador ruso a hacer alarde de una paciencia que le desespera.
«Este tema surge prácticamente cada día y diariamente damos la misma respuesta: no hay avances (...) El restablecimiento del diálogo político es, sin lugar a dudas, necesario», aseguró hoy Serguéi Riabkov, viceministro de Exteriores ruso, a la agencia TASS, que reproduce Efe.
Una solución para poner punto y final a la invasión de Ucrania es el asunto principal a abordar entre los dos líderes que presumían de hablar el mismo idioma. Dicho de otro modo, de entenderse y poder ser capaces de frenar una guerra provocada única y exclusivamente por Putin.
En ese contexto no es menor otro asunto: el futuro de la OTAN. Nuevos vecinos de Rusia podrían sumarse a la Alianza Atlántica, un escenario que provoca la ira del antiguo agente de la extinta KGB.
Ironías de la historia, una de las excusas de Putin para entrar a sangre y fuego en la antigua provincia soviética de Ucrania fue la expansión de la OTAN y el temor a que Ucrania pudiera llegar a formar parte de ésta.
Han transcurrido casi dos semanas desde la ceremonia de investidura de Trump
Han transcurrido casi dos semanas desde la ceremonia de investidura de Trump y el ring, ring oficial no suena en la medio docena de aparatos de teléfono que hay en el despacho de Putin. Pero tampoco el hombre sobre el que pesa una orden de detención internacional, por crímenes de guerra, parece estar dispuesto a levantar el auricular ya que considera que debe ser el norteamericano el que debe dar el primer paso tras su regreso a la Casa Blanca.
Yuri Ushakov, asesor del Kremlin para Asuntos Internacionales, como recoge Efe, insistió en que debe ser el mandatario entrante el que asuma la iniciativa, pero Washington no se da por aludido. «Habitualmente el presidente o jefe de Gobierno que llega al poder es quien hace la primera llamada telefónica», señaló.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó en rueda de prensa los contactos diplomáticos que hay, pero únicamente respecto al accidente aéreo ocurrido esta semana en Washington. A renglón seguido, negó cualquier clase de comunicación entre ambas administraciones presidenciales.
«Cuando tiene lugar cualquier suceso con ciudadanos de otro país, se informa al país afectado por los canales diplomáticos. Es lo que está ocurriendo ahora», explicó.
El propio Trump confirmó este jueves contactos con Moscú –a nivel de embajadas– para repatriar a las víctimas mortales rusas del accidente cuando chocaron un avión de pasajeros y un helicóptero.
Mientras, recuerda Efe, Putin no deja de enviar señales de humo a Washington a través de su interlocutor preferido, el periodista de la televisión pública Pável Zarubin, el único que puede acercarse al jefe del Estado en los pasillos del Kremlin.
«Estaría bien que nos reuniéramos, teniendo en cuenta la realidad actual, y habláramos con calma sobre todos los temas que interesan tanto a Estados Unidos como a Rusia», dijo.
Según el líder ruso, Rusia puede tener «muchos puntos de coincidencia» con la nueva Administración estadounidense.
Y, en un claro cumplido a su homólogo estadounidense, opinó que si a Trump «no le hubieran robado la victoria en (las elecciones de) 2020, entonces, tal vez, no se habría producido la crisis en Ucrania que surgió en 2022».
El tono se endureció el 28 de enero cuando Putin aseguró que «negociar se puede con cualquiera, pero debido a su ilegitimidad, él (el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski) no tiene derecho a firmar nada».
«No puede haber ni un solo error», subrayó, y agregó que la Constitución ucraniana no permite al presidente prolongar su mandato incluso durante la vigencia de una ley marcial en el país.
La situación también se ha complicado aún más con el retraso en la concesión del beneplácito al nuevo Embajador ruso, Alexandr Darchíev, después de que su antecesor dejara el puesto antes de las elecciones presidenciales en EEUU.
«Estamos en compás de espera. El tiempo corre. Por supuesto, aún no estamos en una zona de alarma (...), pero nos vamos poco a poco acercando a ella. Por eso, me gustaría recibir una señal de Washington sobre una decisión positiva», reconoció Riabkov.
El diplomático expresó su confianza en que la nueva Administración estadounidense también esté interesada «en la normalización de todos los mecanismos de comunicación interestatal».
«No consideramos que esta es una situación que nos convenga. Estamos abiertos al diálogo y a la discusión de los asuntos más candentes», señaló y recordó que para que la cooperación no desemboque de nuevo «en un atolladero» se deben respetar los intereses de la otra parte.