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Las bazas de las que dispone la Unión Europea para plantar cara a Trump

Los 27 han pecado de ingenuidad, pero podrían recuperar poderío económico si aceptan suavizar la «agenda verde» y abrirse a otros mercados emergentes

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Úrsula Von der Leyen y Donald Trump en el Foro de Davos en 2020Ep

El pánico se ha adueñado de las capitales europeas a raíz del anuncio, teñido de agresividad en el fondo y en las formas, del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer un arancel del 50 % sobre los productos de la Unión Europea.

Una recesión económica, semejante a la de 2008, se proyectaría más pronto que tarde sobre los 27 países que la conforman si la amenaza empieza a ejecutarse a partir de la semana próxima. Una perspectiva, pues, sombría para las economías de la Unión, ya debilitadas —aunque no solo— por la incertidumbre de una guerra en Ucrania que también les ha sometido al imperativo de aumentar el gasto militar a corto plazo.

La UE es, en primer lugar, víctima de su falta de previsión

La UE es, en primer lugar, víctima de su falta de previsión. A fin de cuentas, Trump no hace sino aplicar lo prometido en su campaña electoral: desde que venció a Kamala Harris el 5 de noviembre —e incluso desde antes, teniendo en cuenta la tendencia demoscópica iniciada en octubre—, la UE ha dispuesto de tiempo para preparar su contrataque.

En segundo lugar, la UE ha pecado de cierta ingenuidad. Ya a principios de la primavera, el presidente de Estados Unidos decretó una serie de aranceles —mucho menos elevados que los contenidos en el último anuncio— contra la UE. La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, y el comisario de Comercio, Maros Sefcovic, convencieron a Washington —que aceptó abrumado por el descalabro bursátil que hizo perder a Wall Street 14.000 millones de dólares en un par de día— de la necesidad de firmar una moratoria de tres meses antes de iniciar una nueva ronda de negociaciones comerciales.

Contrarrestar las medidas de Trump

Incluso, justo es reconocerlo, diseñaron una batería de medidas para contrarrestar a las de Trump. Abarcaban aranceles por valor de casi 500.000 millones de euros en un sinfín de productos variados, desde bebidas alcohólicas hasta los aviones de Boeing.

Sin embargo, obviaron —y podían no haberlo hecho, conociendo los reflejos del personaje— la imprevisibilidad de Trump. Creyeron, por ejemplo, que la moratoria era un retorno al status quo anterior. Craso error de apreciación.

Un acuerdo comercial ahora con Estados Unidos no es realistaIgnacio García BercerExnegociador europeo con Estados Unidos

Con todo, la UE dispone de bazas para contrarrestar a Trump. Siempre que sean realistas. «Un acuerdo comercial ahora con Estados Unidos no es realista», apunta en un informe de Funcas —publicado el 5 de mayo, antes de las nuevas amenazas— Ignacio García Bercero, anterior negociador europeo con Estados Unidos. También queda la posibilidad de aplicar de inmediato las medidas contempladas en abril. De la misma forma que es positivo que Sefcovic no haya roto el diálogo con su homólogo estadounidense.

India y el acuerdo con Mercosur

Mas la UE podría recuperar influencia comercial en el mundo reorientando su estrategia. Una vía, sugerida por el citado informe, consistiría en suscribir acuerdos con la India —para no depender tanto de China, que no hará favor ninguno a la UE— y acelerar la firma del acuerdo con Mercosur.

Están, asimismo, las reformas de fondo. Empezando por la simplificación normativa. «La Unión persiste en hacer de las normas un fin en sí mismas cuando deberían ser un instrumento al servicio de la política, y su única perspectiva es la ampliación, fatal si no se basa en un proyecto político compartido o en valores comunes.

Ursula von der Leyen debe ahora hacer frente a sus responsabilidades: o lleva a cabo la transformación efectiva de la Unión en un plazo muy breve, o cede el testigo a Mario Draghi», escribe en Le Figaro el influyente Nicolas Baverez, poco sospechoso de euroescepticismo. Pero una simplificación normativa, pongamos por caso, en la «agenda verde», desataría una feroz oposición de los partidos de izquierda en la Eurocámara.

La UE, con Trump o sin él, se niega a dar marcha atrás en los errores que arruinaron sus industrias

No sería la única: la UE, con Trump o sin él, se niega a dar marcha atrás en los errores que arruinaron sus industrias agrícola, de telecomunicaciones (era líder mundial en 2000), energética, siderúrgica, química y automovilística.

Está esterilizando el ahorro europeo para ponerlo a disposición de Estados Unidos, en plena carrera mundial por el capital (en 2024, gobiernos y empresas pidieron prestados 25 billones de dólares, tres veces más que en 2007). Está aniquilando la innovación a través de la regulación, con más de 13.000 nuevos textos desde 2019, frente a los 3.500 de Estados Unidos. Mucho por hacer queda.

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