Un hombre herido, sentado en el suelo, junto al cadáver de otro a las puertas del Hospital del Nasser Medical Complex.
Sin descanso: tropas israelíes abren fuego y eliminan a otros 66 palestinos en la cola de harina
La historia se repite cada día. Grupos de palestinos acuden a los centros de reparto de alimentos y agua y mientras hacen cola reciben una ráfaga de balas que acaba con ellos. En otras ocasiones el guión se modifica y las ejecuciones se producen cuando los hombres, –ahora sólo van ellos a por comida–, aguardan camiones cargados de harina como sucedió hace unas horas.
En la matanza de este domingo murieron 66 gazatíes y unos 150 resultaron heridos. Todos ellos aguardaban la llegada de camiones con harina en el norte de Gaza, cerca de uno de los puntos de distribución.
La mayoría de los cadáveres llegaron al Hospital al Shifa, en la norteña ciudad de Gaza, después de que los soldados israelíes abrieran fuego cerca del puesto de control militar de Zikim, localizado en el norte de la línea divisoria del enclave, según la agencia Efe .
Una guerra que se ha transformado más en una reconquista con matanzas de civiles y niños
La secuencia reiterada de estas escenas resulta insoportable hasta para soldados israelíes, muchos de ellos jóvenes reclutados para ir a una guerra que se ha transformado más en una reconquista con matanzas de civiles y niños. Lo que al principio se entendía como respuesta a los ataques terroristas de Hamás del 7 de octubre hoy resulta difícil de justificar.
Aún así, las Fuerzas Armadas de Israel continúan emitiendo comunicados en los que únicamente se refieren a las operaciones contra efectivos terroristas de Hamás, contra sus almacenes de armamento y los bombardeos de la inmensa red de túneles que recorre la Franja. En los últimos el Ejército ni siquiera mencionan las masacres de las colas del agua y el hambre.
«Eliminar terroristas»
«En el norte de Gaza, –observa el comunicado– durante el último día, las tropas de las FDI eliminaron a terroristas tanto en enfrentamientos terrestres como mediante ataques aéreos, y continuaron desmantelando sitios de infraestructura terrorista y depósitos de armas, tanto en la superficie como subterráneos.»
Además, añade, «las tropas que operan en el norte y centro de Gaza descubrieron infraestructura enemiga y desmantelaron varios sitios de infraestructura terrorista en la zona de Beit Hanoun. En la ciudad de Gaza, las tropas de las FDI amplían su actividad operativa, dirigiendo ataques para eliminar a terroristas y desmantelar sitios de infraestructura terrorista en la zona... Y desmantelaron puestos de lanzamiento y francotiradores, así como depósitos de armas.»
Ni una palabra sobre las muertes de los civiles mientras miles de ellos no tienen más remedio que seguir acudiendo a los puntos de entrega de alimentos.
En el sur de Gaza, en el barrio Saudí en Rafah, al menos dos palestinos murieron por disparos cerca del punto de distribución de la denominada Fundación Humanitaria para Gaza (GHF, en inglés), según una fuente en la morgue del Hospital Naser.
Sucesos letales como este son constante. Esta organización respaldada por EE.UU. reparte alimento de forma muy limitada en complejos militarizados, con las tropas israelíes apostadas a apenas dos kilómetros de allí.
El sábado, al menos 32 palestinos fueron asesinados en una situación similar, según la Sanidad gazatí. El Ejército israelí confirmó haber abierto fuego y disparado «tiros de advertencia» contra el grupo de personas, según un comunicado castrense.
Más de 900 personas han muerto en Gaza mientras intentaban conseguir alimentos; la mayoría en las proximidades de los sitios de la GHF, según datos de la ONU sobre esta organización privada dirigida por Estados Unidos e Israel.
Ese modus operandi obliga a pensar que todo es deliberado y con el objetivo de aniquilar a los palestinos para que, finalmente, abandonen su territorio y el «resort» propuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se alce en esa tierra de sangre y muerte.