Trump intensifica la presión sobre Hamás y dice que está en «negociaciones profundas» con ellos
Trump abre la puerta a atacar Venezuela y acusa a la izquierda de fomentar la violencia en EE. UU.: «Veremos qué pasa...»
El presidente estadounidense combina advertencias militares hacia Caracas con críticas a la oposición interna, tras el asesinato del activista conservador Charlie Kirk y el aumento de la tensión en el Caribe
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció su retórica tanto en política exterior como en el ámbito interno. Desde Nueva Jersey, antes de regresar a Washington, el mandatario dejó en el aire la posibilidad de ordenar acciones militares en territorio venezolano, al tiempo que responsabilizó a la izquierda de la violencia política que sacude a su país.
«Veremos qué pasa. Venezuela nos envía narcotraficantes, pandilleros y drogas, y eso es inaceptable», señaló Trump, tras ser preguntado sobre eventuales operaciones armadas contra el gobierno de Nicolás Maduro. Recalcó que «ni las drogas ni los pandilleros» serán tolerados en territorio estadounidense.
Estas palabras llegan tras el despliegue de ocho buques y un submarino en aguas del Caribe bajo la justificación de combatir el narcotráfico, y después de que Estados Unidos derribara una embarcación que, según Washington, transportaba droga y a miembros del grupo criminal Tren de Aragua. Caracas niega esa versión y denuncia que se trataba de un ataque ilegal contra once ciudadanos venezolanos.
La tensión se agudizó aún más después de que el Ministerio de Defensa de Venezuela acusara a EE.UU. de realizar vuelos de inteligencia y de intentar justificar un «plan de intervención militar» para derrocar a Maduro. El gobierno venezolano también denunció que un destructor estadounidense desembarcó dieciocho soldados armados en una embarcación con nueve pescadores que se encontraban en aguas de la Zona Económica Exclusiva. En respuesta, Caracas ordenó el despliegue de buques, el refuerzo militar en cinco regiones costeras y el alistamiento de millones de milicianos.
WASHINGTON (United States), 11/09/2025.- US President Donald Trump speaks to reporters about the murder of Turning Point founder Charlie Kirk as he leaves the White House for New York City in Washington, DC, USA, 11 September 2025. Trump said law enforcement was making big progress towards finding the killer. (Nueva York) EFE/EPA/JIM LO SCALZO
En paralelo al frente internacional, Trump apuntó contra sus adversarios políticos en el ámbito interno. Tras el asesinato de Charlie Kirk, un joven líder conservador y cercano aliado suyo, el presidente aseguró que la violencia política «es un problema de la izquierda, no de la derecha». Kirk, de 31 años, fue abatido de un disparo en el cuello mientras participaba en un debate en la Universidad Utah Valley ante miles de asistentes. El presunto autor, Tyler Robinson, de 22 años, fue detenido, y en los casquillos de las balas que utilizó se encontraron inscripciones con referencias antifascistas y a videojuegos.
Trump insistió en que «los agitadores que queman banderas y hablan mal de nuestro país pertenecen a la izquierda, no a la derecha», en un intento de reforzar su discurso de que el progresismo constituye la mayor amenaza interna a la seguridad y la unidad nacional. Este episodio se suma a otros hechos recientes de violencia política, como el asesinato de la legisladora demócrata Melissa Hortman y de su esposo, hallados muertos a tiros en su domicilio en junio, lo que ha reavivado el debate sobre la polarización extrema y el clima de confrontación en Estados Unidos.