El laser fue probado desde la Fragata Sachsen de la naval alemana
La Marina alemana realiza sus mayores maniobras militares en tres décadas frente a las costas de Noruega
Las operaciones, que se extenderán hasta el 30 de octubre, buscan entrenar el uso coordinado de sistemas de armamento avanzados, como cohetes, torpedos y artillería pesada, en condiciones «casi reales»
La Marina de Alemania (Bundesmarine) ha iniciado esta semana, frente a las costas de la isla noruega de Andøya, en pleno Círculo Polar Ártico, las maniobras anuales 'Missile Firing Exercise' (MFE), consideradas las más grandes y complejas de los últimos treinta años. Según informó la propia institución castrense, las operaciones, que se extenderán hasta el 30 de octubre, buscan entrenar el uso coordinado de sistemas de armamento avanzados, como cohetes, torpedos y artillería pesada, en condiciones «casi reales».
En esta edición participan diez unidades navales de la Marina alemana, que cooperarán estrechamente con el Ejército de Tierra y la Fuerza Aérea. El objetivo es fortalecer la interoperabilidad entre las diferentes ramas de las Fuerzas Armadas en escenarios de combate integrados. «Aquí la Marina puede disparar todos sus tipos de proyectiles sin poner en peligro a terceros», subrayó el comunicado oficial del Bundeswehr, en referencia a la ubicación estratégica de Andøya, que cuenta con una zona de tiro reservada y alejada de las rutas civiles marítimas y aéreas.
Alemania utiliza este espacio desde 2016 para ejercicios de fuego real, aprovechando sus condiciones naturales y su aislamiento geográfico. En ediciones anteriores, los militares germanos ya habían ensayado el uso de fuego real contra objetivos aéreos –como drones–, así como blancos terrestres y marítimos. Sin embargo, las maniobras de este año suponen un salto cualitativo y cuantitativo, tanto por el volumen de armamento desplegado como por la duración y la variedad de escenarios simulados.
La importancia de estos ejercicios trasciende el ámbito militar. En un contexto internacional marcado por la invasión rusa de Ucrania y la creciente tensión entre la OTAN y Rusia, el norte de Europa y el Ártico se han convertido en escenarios de interés estratégico. La región, tradicionalmente pacífica, ha cobrado relevancia debido al deshielo de sus rutas marítimas y a la competencia por sus recursos naturales, lo que ha llevado a varios países aliados –entre ellos Alemania, Noruega y el Reino Unido– a reforzar su presencia y capacidades en la zona.
El 'Missile Firing Exercise' forma parte del proceso de modernización y expansión de la Bundeswehr impulsado por el Gobierno de canciller alemán Olaf Scholz desde 2022, con un fondo especial de 100.000 millones de euros destinado a reforzar la defensa nacional. Las maniobras de Andøya, que incluyen ejercicios combinados con la aviación y unidades de superficie, son vistas también como una demostración de fuerza y compromiso dentro del marco de seguridad colectiva de la OTAN.
Con estos entrenamientos, Alemania busca no solo consolidar su capacidad de respuesta en entornos extremos, sino también reafirmar su papel como actor militar relevante en el norte de Europa. Según fuentes del Ministerio de Defensa alemán, los resultados del ejercicio servirán para evaluar la eficacia de los nuevos sistemas de armas y la coordinación táctica de las fuerzas. Las maniobras concluirán el 30 de octubre, tras casi un mes de operaciones en una de las zonas más frías y exigentes del planeta.