El expresidente de Perú, Pedro Castillo
Condenan a más de 11 años de cárcel al expresidente peruano Pedro Castillo por conspiración
El 7 de diciembre de 2022, Castillo ordenó cerrar el Congreso, intervenir la Judicatura y gobernar temporalmente por decretos
El izquierdista expresidente peruano Pedro Castillo (2021-2022) ha sido condenado este jueves a once años, cinco meses y 15 días de cárcel por el delito de conspiración para una rebelión, a raíz del fallido intento de golpe de Estado que protagonizó el 7 de diciembre de 2022.
La Sala Penal Especial de la Corte Suprema consideró que el exmandatario izquierdista no consumó el delito de rebelión al no concretarse sus intenciones golpistas, motivo por el que la Fiscalía varió durante el juicio la solicitud de pena contra el exjefe de Estado desde 34 años de cárcel a la finalmente dictada por el tribunal.
La audiencia se celebró en una sala de Barbadillo, la cárcel para expresidentes de Perú, donde Castillo está recluido desde 2022 por este caso, y donde también están recluidos los exmandatarios Alejandro Toledo (2001-2006), Ollanta Humala (2011-2016) y Martín Vizcarra (2018-2020).
Junto a Castillo están acusados además los exprimeros ministros Betssy Chávez, que también fue condenada a once años aunque permanece en la Embajada de México en Lima tras recibir el asilo de ese país, y Aníbal Torres. Igualmente, el exministro del Interior, Willy Huerta, y los exjefes policiales Manuel Lozada y Justo Venero.
La Fiscalía acusó a Castillo de los delitos de rebelión, abuso de autoridad y grave perturbación de la tranquilidad pública, por lo que pedía hasta 34 años de cárcel. Durante el juicio, también planteó el delito de conspiración, por el que pidió 19 años y 30 días de prisión.
A su vez, todos los abogados de Castillo renunciaron a su defensa y quedó en manos de un abogado asignado de oficio.
El 7 de diciembre de 2022, Castillo ordenó cerrar el Congreso, intervenir la Judicatura y gobernar temporalmente por decretos, ante el temor de una nueva e inminente moción del Congreso, dominado por la oposición, para destituirlo tras salir a la luz indicios de presunta corrupción en su Administración que lo salpicaban directamente a él.
Tras no surtir efecto sus órdenes, Castillo dejó el Palacio de Gobierno de Lima para dirigirse aparentemente a la Embajada de México, pero antes de llegar fue detenido todavía en funciones y seguidamente el Congreso lo destituyó de manera exprés, sin los votos suficientes para ejecutar la destitución en el mismo día.
Su esposa e hijos fueron asilados por México, país con el que Perú ha roto las relaciones diplomáticas tras el asilo a Chávez, y permanecen en ese país desde entonces.