Fundado en 1910
Giorgia Meloni, mandataria italiana

Giorgia Meloni, mandataria italianaAFP

Meloni se proclama vencedora del otoño electoral en Italia, pero su coalición amenaza con fracturarse

Con las elecciones en el horizonte, oposición y resto de fuerzas de la derecha buscan presentar proyectos sólidos

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha salido reforzada del ciclo electoral que ha tenido lugar en las últimas semanas en su país, confirmando su posición como la figura principal del tablero político italiano. Realmente, no ha habido sorpresas, vuelcos ni derrotas simbólicas en los hasta siete comicios que se han celebrado este otoño, construyendo un mapa político que se mantiene, como el propio Ejecutivo, estable.

Las elecciones celebradas el pasado fin de semana en tres regiones –Campania, Apulia y Véneto–, sumadas a las realizadas anteriormente en Calabria, Toscana, Las Marcas y el Valle de Aosta, estaban llamadas a funcionar como un termómetro nacional a dos años vista de las elecciones generales de 2027. Una vez realizadas, el resultado confirma un equilibrio donde prima la derecha, que gobierna en trece regiones por seis de la izquierda.

En el sur, el centroizquierda ha vuelto a demostrar que conserva un suelo electoral sólido. En Campania –la región de Nápoles–, Roberto Fico, del Movimiento 5 Estrellas (M5S), se impuso con claridad y sucederá a Vincenzo de Luca, cerrando una transición negociada durante meses entre las cúpulas del Partido Democrático y el propio M5S. Por su parte, en Apulia, el exalcalde de Bari, Antonio Decaro, obtuvo una victoria contundente rozando el 70 % de los votos. En ambas regiones, feudos donde la izquierda esperaba ensayar una alianza que aspira a proyectarse a nivel nacional, la derecha nunca llegó a convertirse en una amenaza real.

En el norte, en cambio, pasó lo contrario. Véneto sigue siendo un bastión inexpugnable del centroderecha, con victoria del candidato conservador Alberto Stefani. Sin embargo, aquí aparece un primer matiz incómodo para Meloni: el verdadero protagonista de la campaña no fue su partido, Hermanos de Italia, sino la Liga de Matteo Salvini, impulsada por el peso político del histórico gobernador de la región, Luca Zaia. El resultado confirmó que, al menos en esa región, la Liga no está dispuesta a dejarse absorber por el partido de la mandataria.

En Las Marcas, por su parte, Francesco Acquaroli (Hermanos de Italia) logró la reelección y consolidó un territorio que durante 25 años fue bastión del centroizquierda. En Calabria, la victoria de Roberto Occhiuto, de Forza Italia, con casi el 60 % de los votos, añadió otro triunfo al bloque gubernamental, mientras que en la Toscana la izquierda resistió con claridad, con el presidente Eugenio Giani renovando su mandato. En Valle de Aosta, por último, el autonomismo de la Unión Valdostana volvió a imponerse, aunque acabó integrando a Forza Italia en el Ejecutivo regional.

Matteo Salvini en el Parlamento

Matteo Salvini, en el ParlamentoEFE

A primera vista, repasados los resultados, se puede concluir que la derecha no ha retrocedido en ninguno de sus feudos y ha reforzado su apoyo, pero la lectura dentro de los palacios romanos es menos triunfalista, pues se ha visto cómo Hermanos de Italia, el partido gobernante, aguanta pero no devora a sus socios de coalición. Forza Italia ha resistido mejor de lo esperado y la Liga ha demostrado que sigue siendo capaz de marcar territorio.

Estos hechos han provocado un clima de tensión en el seno del Gobierno, especialmente por parte de la Liga, envalentonada por los resultados y que ha pasado al ataque en el Parlamento. El pulso se ha hecho especialmente visible durante la tramitación de dos reformas sensibles: la ley que acaba de aprobarse y que tipifica el feminicidio como delito con penas de cadena perpetua, y el proyecto para introducir el principio de consentimiento en los delitos sexuales, que sigue generando fricciones dentro de la mayoría. Meloni logró sacar adelante la primera con una amplia mayoría parlamentaria, apoyada también por la oposición, presentándola como una victoria política y simbólica de su Gobierno. Sin embargo, el debate sobre el consentimiento y, sobre todo, sobre la educación sexual y afectiva en las aulas ha vuelto a evidenciar las profundas discrepancias ideológicas dentro de la coalición conservadora.

Salvini, por su parte, insiste en que si Meloni no cede habrá una ruptura en la mayoría. Massimiliano Romeo, jefe del grupo de la Liga en el Senado, trasladó de forma explícita que su partido votaría en contra de una parte clave de la reforma sexual aunque el Ejecutivo siguiera adelante.

Con las elecciones de 2027 en el horizonte, en los círculos cercanos a Meloni crece el temor a que, si la oposición puede presentarse unida, el resultado arroje un empate técnico que bloquee la gobernabilidad. Es por eso que, últimamente, está ganando fuerza la idea de una reforma en la ley electoral que introduzca un sistema proporcional con una amplia prima de mayoría, inspirado en los modelos regionales. Pero ni la oposición ni la propia coalición parece convencida de esta medida, encerrando a Meloni en una encrucijada.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas