Fundado en 1910
Marco Rubio, Donald Trump y Pete Hegseth

Marco Rubio, Donald Trump y Pete HegsethEFE

La guerra contra el «narcocomunismo» latinoamericano de Trump llega a Honduras

El presidente de Estados Unidos mete baza en la campaña contra la candidata del Gobierno de Xiomara Castro y apuesta por el conservador Nasry Asfura

La cruzada anticomunista de Donald Trump en Latinoamérica sigue su curso con la colaboración de dos de sus ministros más leales: Marco Rubio y Pete Hegseth.

La última batalla la libra esta semana en la campaña electoral en Honduras con el abierto respaldo del presidente de EE.UU. al candidato conservador del Partido Nacional, Nasry Asfura.

Honduras celebrará este domingo unas elecciones generales marcadas por denuncias de fraude en las que compiten, entre otros aspirantes a la Presidencia, Asfura y la oficialista Rixi Moncada, a quien Trump vinculó el miércoles con los «comunistas» en un mensaje en su red social Truth Social.

Asfura es el «único verdadero amigo de la libertad en Honduras», expresó Trump, que agregó que podrían «trabajar juntos para luchar contra los narcocomunistas», al ser el que defiende la democracia y «lucha contra» el venezolano Nicolás Maduro.

«¿Maduro y sus narcoterroristas tomarán el control de otro país como lo hicieron con Cuba, Nicaragua y Venezuela?», advirtió Trump, al subrayar la importancia de estas elecciones en Honduras, antes de pedir el voto por Asfura.

Xiomara Castro, ha expresado su apoyo a Nicolás Maduro y rechazado que, como dice Trump, sea «el líder de la organización narcoterrorista Cartel de Los Soles» y «responsable del tráfico de drogas hacia Estados Unidos y Europa».

El vicecanciller hondureño, Gerardo Torres, calificó el jueves de «opinión muy personal» las afirmaciones de Trump sobre la candidata presidencial del partido oficialista y habló de las buenas relaciones internacionales del Gobierno saliente de Castro.

Cuando aún era candidato a su segunda presidencia, Trump ya mostró que presionaría a Centroamérica. Desde entonces amenazó con recuperar el Canal de Panamá ante una alegada «influencia maligna» de China, siempre negada por el Gobierno del presidente panameño, José Raúl Mulino, quien exigió a Washington que no lo inmiscuyera en su lucha geopolítica con Pekín.

Con la firma de un acuerdo de seguridad que involucra a militares estadounidenses en recurrentes ejercicios en Panamá junto a las fuerzas de seguridad locales, y la llegada de más de dos centenares de inmigrantes extracontinentales deportados de EE.UU., la tensión bilateral bajó, y también el tono.

«Aplaudo sus esfuerzos (de Mulino) por fortalecer la seguridad en nuestra región, que es de gran importancia para mí y para los Estados Unidos», expresó Trump este mes en una misiva enviada a Mulino por el 122 aniversario de la separación de Panamá de Colombia.

En el marco de su política contra la inmigración irregular, Trump también logró que Costa Rica y Guatemala recibieran inmigrantes no nacionales deportados.

Y como parte de la operación «Lanza del Sur» contra el narcotráfico, EE.UU. consiguió esta semana, durante una visita inédita a República Dominicana del secretario de Guerra, Pete Hegseth, acceso a dos aeropuertos del país para usarlos provisionalmente para el transporte de equipo y personal técnico involucrado en sus operaciones en el Caribe.

«El presidente Trump ha hecho de nuestro hemisferio, nuestros amigos, nuestras fronteras, una máxima prioridad de su Gobierno (...) No estamos hablando de globalismo ni intervencionismo. Estamos hablando de una era dorada de intereses nacionales compartidos», había dicho en abril pasado Hegseth ante jefes militares centroamericanos reunidos en Panamá.

El Departamento de Estado anunció en septiembre pasado la restricción del acceso a visados estadounidenses a los ciudadanos de América Central «que se encuentren en países centroamericanos y actúen intencionadamente en nombre del Partido Comunista Chino».

Retirada de visas a funcionarios de gobiernos centroamericanos que colaboraban con las misiones cubanas

«También estamos tomando medidas para imponer estas restricciones de visado en virtud de esta nueva política a varios ciudadanos centroamericanos que hayan participado anteriormente en este tipo de actividades», dijo entonces el secretario de Estado, Marco Rubio.

En junio, Rubio anunció la retirada de visas a varios funcionarios de gobiernos centroamericanos que colaboraban con las misiones médicas cubanas, buen aparte de estas bajo sospecha de realizar trabajos de inteligencia.

Estados Unidos es el principal socio comercial y político de los países del Sistema de la Integración Centroamericana (Sica): Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá, Belice y República Dominicana.

Las ventas de la región a Estados Unidos representan alrededor del 40 % de exportaciones totales, según datos del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) facilitados a Efe.

Las remesas de los millones de salvadoreños, hondureños, guatemaltecos y dominicanos que viven en el país norteamericano llegan a representar más del 25 % del producto interior bruto (PIB), como es el caso de Honduras.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas