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Soldados rusos en Ucrania

Soldados rusos en una planta de energía hidroeléctrica en UcraniaAFP

La batalla final: Putin anima a sus tropas a una gran ofensiva para tomar el Donbás

Mientras Rusia sigue ajena a cualquier voluntad de paz, Zelenski, está tendiendo más la mano que nunca

«La liberación de Síversk y las exitosas acciones ofensivas en esa dirección acercan significativamente una nueva y exitosa ofensiva en otros sectores, y la expulsión de las formaciones armadas ucranianas de nuestro territorio y el restablecimiento de la paz en la tierra del Donbás», afirmó este viernes el presidente ruso, Vladímir Putin, en un nuevo acto junto a las tropas rusas ahora que se acerca el cuarto aniversario de la guerra.

Ciertamente, la toma de Síversk se enmarca en las recientes declaraciones de autoridades rusas sobre avances en el frente –como con las ciudades de Kupiansk y Pokrovsk– que según analistas, tienen más apariencia de propaganda destinada a elevar la moral interna y proyectar debilidad negociadora de Ucrania que de avances reales y verificables sobre el terreno.

De hecho, la web DeepState, una de las principales referencias de análisis militar de fuentes abiertas, muestra que la comentada ciudad de Síversk, en la región de Donetsk, está lejos de estar completamente en manos rusas, y que Moscú controla aproximadamente la mitad de la urbe, dependiendo del sector evaluado.

La obsesión de Putin por tener el control del Donbás –que comprende las regiones de Donetsk y Lugansk– viene de lejos y busca, en el frío invierno ucraniano, dar un paso decisivo en ese sentido mientras cada noche drones rusos atacan la industría energética ucraniana y dejan sin luz y calefacción a miles de civiles. En ese sentido, la comentada ciudad de Síversk es clave por situarse a poco más de 30 kilómetros de Sloviansk, un punto clave en el control por el Donbás tanto por el simbolismo –allí fue, en 2014, cuando un grupo de militares rusos tomó una comisaría local–, como ser un importante nudo ferroviario que, cree Rusia, podría provocar el colapso del frente si es conquistado. La ofensiva rusa también se extiende a otros sectores del frente, incluidos los alrededores de Limán y Kostiantínivka, donde Moscú intenta desgastar continuamente a las defensas ucranianas.

Pese a la esperanza que tengan en Moscú, la realidad no es tan esperanzadora para el Kremlin. Varios expertos creen que el Ejército ruso, en todo lo que llevamos de 2025, apenas ha avanzado un 1 % sobre territorio ucraniano y necesitaría muchos meses más para completar sus objetivos en Donetsk, donde, además de Sloviansk, también se encuentra la ciudad clave de Kramatorsk, una zona que Ucrania controla en su totalidad.

Las concesiones de Zelenski

Mientras Rusia sigue ajena a cualquier voluntad de paz y prosigue sus intentos de avance en el frente, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, está tendiendo más la mano que nunca. Si a principios de semana se abrió a celebrar elecciones en su país en un plazo de entre 60 y 90 días –una exigencia mantenida por Moscú y ahora respaldada por Donald Trump–, este jueves, el líder ucraniano no descartó del todo, por primera vez, negociar una zona desmilitarizada en el Donbás.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski

El presidente ucraniano, Volodimir ZelenskiAFP

Esto también era una exigencia de Rusia que se incluyó dentro del primer plan, propuesto por Estados Unidos, para el fin de la guerra. Concretamente, Moscú quiere que las tropas ucranianas se retiren del Donbás –donde todavía mantienen una parte considerable de territorio– y esa zona se desmilitarice. El presidente ucraniano, que ahora se muestra dispuesto a discutirlo, también indica que está por determinar cómo se gobernaría ese territorio y, según avanza el diario ucraniano ZN, habría convencido a Washington de que no reconocerá ni el Donbás ni la península de Crimea como soberanía rusa.

Según diversas filtraciones en la prensa ucraniana y europea, las negociaciones se aceleran mientras Washington y Moscú insisten en que cualquier acuerdo debe incluir la redefinición de la línea del frente y garantías de seguridad recíprocas. El documento más reciente reduciría las exigencias iniciales de Estados Unidos de 28 puntos a 20, aunque Kiev continúa presionando para eliminar concesiones consideradas inaceptables.

Mientras Zelenski intenta avanzar hacia un acuerdo de paz –cercado, a su vez, internamente, por el mayor escándalo de corrupción de su mandato–, todo sigue indicando que el Kremlin no tiene prisa en detener el conflicto. Y, mientras Donald Trump continúe alineado con parte del relato ruso y Europa no consiga una voz real en el proceso negociador, nada parece frenar las ambiciones de Putin.

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