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Vista general de las montañas nevadas que rodean Teherán, Irán

Vista general de las montañas nevadas que rodean Teherán, IránEFE

Irán quiere cambiar de capital: ¿por qué Teherán se ha vuelto inhabitable?

En este contexto de crisis permanente, el régimen de los ayatolás ha redoblado la represión contra las voces discordantes –la gran mayoría mujeres– como medida preventiva para evitar nuevas muestras de descontento social

Teherán se ha vuelto inhabitable. La sequía que durante meses lleva sufriendo el país, pero que afecta especialmente a la capital, con diez millones de habitantes, ha provocado una acuciante escasez de agua y frecuentes cortes de electricidad. La llegada del frío y, con este, las nevadas propias de la época han logrado, por ahora, calmar la creciente frustración de los iraníes. Sin embargo, los meteorólogos han advertido de que Irán ha experimentado el otoño más seco de los últimos 60 años. El pasado mes de octubre, el propio presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ya planteó la posibilidad de que la República Islámica construyera una nueva capital en sustitución de Teherán.

«Teherán ha crecido por encima de sus posibilidades», reconoció Pezeshkian durante un discurso público hace ya dos meses. «Hemos agotado nuestras reservas de agua subterránea, estamos haciendo trasvases de agua de otras zonas del país a Teherán y, aun así, seguimos sufriendo escasez. ¿Qué clase de política nos permite aspirar al desarrollo sin sostenibilidad ambiental?», explicó el mandatario iraní. En este sentido, adelantó que se había propuesto la idea de construir una nueva capital en la franja costera de Makrán, en el golfo de Omán.

«Los problemas a los que se enfrenta actualmente el país nos obligan a orientar el desarrollo hacia el golfo Pérsico. Teherán, Karaj y Qazvin se enfrentan actualmente a una crisis hídrica que no se puede resolver fácilmente», admitió Pezeshkian, quien aseguró que ya había planteado algunas localizaciones alternativas al líder supremo de Irán, Alí Jamenei, quien toma realmente todas las decisiones. No se trata de la primera vez que un presidente iraní advierte de este problema. Hasán Rohaní, al frente de la República Islámica desde 2013 hasta 2021, llegó incluso a elaborar un plan con diferentes opciones.

La crisis hídrica de Irán aporta datos preocupantes. Según señaló Pezeshkian, en 2024 las precipitaciones fueron de 140 mm, mientras que la media se situó en 260 mm, «lo que significa que han descendido entre un 50 % y un 60 %. Este año, la situación es igual de crítica». Estimaciones recientes indican que las precipitaciones en 2025 se encuentran justo por debajo de los 100 mm. Las presas de Teherán solían ser la fuente de la que se nutría el 70 % del agua de la capital, mientras que el 30 % restante procedía de recursos subterráneos. Sin embargo, las escasas precipitaciones y el aumento de la evaporación han reducido la cuota de las presas y han aumentado la presión sobre las aguas subterráneas.

«No se trata solo de una crisis hídrica, sino de una «bancarrota hídrica»: un sistema tan sobrecargado que el daño ya no puede revertirse por completo», advirtió el pasado mes de septiembre Kaveh Madani, director del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas, en declaraciones a la cadena de noticias británica BBC. Todo esto provoca, además, que Teherán esté viendo cómo su terreno se va hundiendo progresivamente. «En algunas zonas, el terreno se está hundiendo hasta 30 cm al año. Esto es un desastre y demuestra que el agua que hay bajo nuestros pies se está agotando», alertó el mandatario iraní.

Crisis económica y mayor represión

Irán, pero sobre todo los iraníes, viven además en una constante crisis económica, agudizada por las sanciones económicas que pesan sobre el país persa. El último informe del Banco Central del país ha constatado que la economía de la República Islámica experimentó una nueva contracción durante la primera mitad del año y que la inflación alcanzó el 42 %. Asimismo, el producto interior bruto (PIB) de Irán registró una caída del 0,6 %.

En este contexto de crisis permanente, el régimen de los ayatolás ha redoblado la represión contra las voces discordantes –la gran mayoría mujeres– como medida preventiva para evitar nuevas muestras de descontento social. Teherán quiere evitar a toda costa que se repitan las masivas protestas de 2022 que, bajo el lema Mujeres, Vida, Libertad, pusieron contra las cuerdas a la República Islámica.

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