Países bajo tiranías y dictaduras olvidadas por el mundo
La indiferencia internacional permite que la represión, la censura y la violencia persistan en la sombra. Dar voz a sus historias es un primer paso necesario para no olvidar a las personas que sufren bajo regímenes que vulneran sus derechos fundamentales y socavan sus vidas
Nicolás Maduro, Díaz Canel y Daniel Ortega
En el mapa «global» o «globalizado» del sufrimiento humano tenemos naciones donde la represión, la censura y la violencia marcan la vida cotidiana, pero cuyas tragedias rara vez reciben la atención que merecen. Países como Corea del Norte, Cuba, Irán y Nigeria viven bajo regímenes autoritarios o en situaciones de violencia sistemática, especialmente contra minorías religiosas, como la población cristiana.
En ocasiones, líderes de otras partes del mundo han dirigido su mirada hacia estos pueblos; por ejemplo, Donald Trump destacó la difícil situación de los cristianos perseguidos en Nigeria, aunque muchas veces el resto de la comunidad internacional permanece en silencio.
Xi Jinping, Vladímir Putin y Kim Jong-un durante el gran desfile militar que se celebró en Pekín a principios de septiembre
Corea del Norte representa el extremo del aislamiento y la supresión de libertades sumiso del totalitarismo comunista. Bajo el mandato de la familia Kim, su población vive sin acceso a información libre, bajo vigilancia constante y severas restricciones a la movilidad. Las historias de personas que intentan escapar, los campos de trabajos forzados y la represión sistemática son realidades cotidianas. Mientras tanto, la comunidad internacional, salvo contadas excepciones, apenas alza la voz.
En Cuba, existen casi siete décadas de un régimen de partido único comunista que han limitado las libertades políticas y civiles. La oposición y disidencia se castiga con cárcel o fusilamientos, los medios independientes son perseguidos y la economía arrastra problemas estructurales graves que afectan la vida diaria de la población. Las numerosas enfermedades han provocado gran cantidad de muertes en el último trimestre del 2025. La falta de pluralidad política y las restricciones para organizarse libremente mantienen a la sociedad bajo el control vigilante de la tiranía y mafia narcocastrista, a menudo invisibilizado ante los ojos del mundo.
Irán vive bajo un régimen teocrático que restringe derechos fundamentales, especialmente contra quienes desafían las normas oficiales. Las protestas sociales lideradas por mujeres y jóvenes suelen ser reprimidas con dureza, hasta la muerte. Las minorías religiosas y étnicas enfrentan discriminación y persecución, mientras que la censura y el control estatal de la información limitan el acceso a una vida libre y segura.
Ahora mismo en Irán las manifestaciones se suceden en casi todo el país, ignoradas por la mayoría de la prensa oficial internacional.
En Nigeria, la violencia sectaria ha cobrado miles de vidas, especialmente en el norte del país, donde grupos extremistas como Boko Haram han atacado sistemáticamente a comunidades cristianas y otras minorías.
Los informes sobre secuestros, asesinatos y desplazamientos forzados son frecuentes, aunque poco difundidos fuera del continente africano. La situación es tan crítica que, en ocasiones, ha captado la atención de líderes internacionales, como ocurrió recientemente bajo la administración Trump, aunque el interés global sigue siendo escaso.
Aunque estos países viven realidades distintas, comparten el desafortunado destino de ser frecuentemente ignorados por la opinión pública mundial. La indiferencia internacional permite que la represión, la censura y la violencia persistan en la sombra. Dar voz a sus historias es un primer paso necesario para no olvidar a las personas que sufren bajo regímenes que vulneran sus derechos fundamentales y socavan sus vidas
Obviamente, no menciono a otros pueblos que se hallan en medio de guerras y bajo dictaduras, porque éstos han sido tratados de una mejor manera y mayormente atendidos.
Feliz Año 2026, rezando por todos, para que la libertad, la paz y la normalidad regresen a esos países, y al mundo. Que Occidente sea salvado.