Trump juega al póker en Irán
Israel está jubiloso con la intervención. Llevaba esperando décadas para dar un mazazo a un régimen que en su ADN publicado está el de destruir al estado judío, echarlo al mar, sin reservas. Para Washington es distinto
Donald Trump con el puño cerrado, un gesto típico del presidente de Estados Unidos
Recuerdo con horror la vergonzosa escena en el despacho oval de la Casa blanca donde Trump y su vicepresidente abroncaron a Zelenski cuando este trataba de explicar que su país no podía dejar de repeler la invasión montada por Putin. El americano increpó al ucraniano diciéndole: «Usted no tiene las cartas, no puede seguir con la guerra porque no tiene las cartas…». El exabrupto tenía un ribete humillante porque Zelenski podía argumentar que estaba tratando de contener el despedazamiento de su país y, más aún, que él podía tener las cartas si Trump y la OTAN se las proporcionasen.
Ahora cabe preguntarse si Trump tiene las cartas para domeñar a Irán e instalar allí una democracia que todos deseamos en lugar de el régimen que con tal de reprimir manifestaciones extendidas –en las que la gente sólo protestaba por el brutal aumento del coste de la vida– no vaciló en disparar contra la muchedumbre y causar 5, 6 o 12 mil muertos entre gente civil y desarmada.
Por loable que sea la desaparición del régimen autocrático de los ayatolas, aunque una buena parte de nuestra izquierda, callada, no lo vea así, Trump no parece tener cartas jurídicas sólidas para atacar Irán, pero son infinitamente más firmes y serias que las esgrimidas por Putin para asaltar Ucrania.
Los ayatolas llevan años financiado fuertemente a diversos grupos considerados terroristas, Hamás, Hezbola, los hutíes etc.. que matan y causan problemas al tráfico marítimo mientras que el Gobierno de Zelenski no había cometido ningún atentado en Rusia o su aliado bielorruso.
Es cierto que el americano ha actuado sin la autorización de la ONU, pero mucho más sangrienta y flagrantemente lo ha hecho Putin que ahora, buen Jeremías, denuncia hipócritamente los bombardeos de Estados Unidos e Israel. Con todo, las razones enarboladas por Washington, legítima defensa, persecución de terroristas, abortar el intento iraní de obtener el arma nuclear, cambio de régimen…. tienen un cierto peso racional pero son ciertamente vidriosas si tenemos en cuenta el derecho internacional y la Carta de la ONU ( art. 51 y otros)
El problema se plantea en el terreno político y práctico. ¿Qué resultado va a tener la potente intervención aérea yanqui e israelita? ¿Qué ocurrirá en el futuro una vez que la próxima oleada de proyectiles, que parece será más fuerte, planche otra parte considerable de las defensas iraníes, hunda más barcos y pulverice su aviación? ¿Tiene el presidente americano, que de condenar las guerras de elección de su predecesores ha pasado a montar otra peliaguda y de gran alcance, un diseño para el futuro de Irán?
No lo sabemos y los precedentes no son alentadores. En Irak y Afganistán las campañas americanas fueron fulminantes. Derrotó claramente en días o semanas a dos regímenes penosos gracias en buena medida a la aviación aunque por supuesto poniendo botas sobre el terreno. Es decir, arriesgando vidas. Algo que por cierto sus aliados europeos son reacios a hacer. Pero, ¿qué ocurrió después?. Hubo que mandar regimientos para estabilizar el país, buscar aliados equívocos, crear una administración, etc.… Esto por diversas razones no resultó en ninguno de los dos sitios. Hubo muertos americanos y un coste desmesurado.
Israel está jubiloso con la intervención. Llevaba esperando décadas para dar un mazazo a un régimen que en su ADN publicado está el de destruir al estado judío, echarlo al mar, sin reservas. Para Washington es distinto. Dejar noqueado al ejército iraní no traerá pacíficamente la democracia en unos meses. La población iraní lo quiere, Trump la alienta ahora a que se eche a la calle, pero no está organizada y el régimen sin ser completamente descabezado y desarbolado montará otra represión que desalentará a los ciudadanos.
La temible Guardia republicana no va a desaparecer con los bombardeos. Puede llegar un momento en que sea preciso enviar tropas de tierra. Esto será inquietante para la opinión púbica de Estados Unidos donde hay elecciones dentro de ocho meses. Las intervenciones en Afganistán e Irak tenían una aprobación del 75 % o más de los votantes americanos. La de ahora tiene el 30 %. Si se envían tropas de a pie puede bajar.
Trump puede superar otros escollos que ya han surgido, Irán ha bombardeado países árabes aliados de Washington, Teherán puede cerrar el estrecho de Ormuz por el que transita el 20 % del comercio mundial del petróleo, montar algunos atentados terroristas en occidente etc.
Todo esto Trump lo tiene que haber asumido y es digerible si no se prolonga. El precio del gas asciende, pero el petróleo ha subido muy poco y las bolsas han tenido por ahora sólo un leve descenso, 2% en Europa y 1% en EE.UU. Además, los militares americanos, poco propensos a la fanfarronada a diferencia de alguno de sus jefes, parecen creer que la capacidad iraní de lanzar misiles a sus vecinos árabes o Israel va a disminuir sensiblemente en los próximos días. El problema es el mencionado antes. ¿Qué ocurrirá en Irán destruida su capacidad ofensiva? La certeza del cambio de régimen y de la llegada de la democracia sigue siendo problemática.
Una pincelada sobre nuestro papel. Varios países europeos aliados nuestros, Francia, Reino Unido y Alemania… no critican a Estados Unidos aunque están incómodos con la situación y sí denuncian los ataques «indiscriminados y desproporcionados» de Irán a países árabes que no participan en la contienda.
España con Irlanda y Finlandia marcan distancias con Estados Unidos y nosotros damos cuenta ostensiblemente de que hemos indicado a los americanos que deben sacar sus aviones cisterna de España. Han sido acogidos en Alemania. El gesto, con no poca base jurídica, es bonito para la galería. Sánchez piensa que le es rentable electoralmente y que pule su imagen de «estadista» –ha encontrado una fan en la ignorante de Susan Sarandon– ahora que está ensuciado por la corrupción, el jefe de policía rijoso y el favorecer la desigualdad de los españoles según las regiones; es dudoso, pero puede ser.
Lo que no es dudoso es que nuestra imagen en Estados Unidos sufre. Digo en Estados Unidos, no sólo en la claque de Trump, ocurre igual que con la retirada de tropas de Irak por Zapatero, daña seriamente nuestro prestigio en la clase política americana, tanto en la republicana como la demócrata. Y ambas hacen comparaciones con Marruecos que está muy cerca.