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Hungarian politician and candidate for speaker of Parliament Agnes Forsthoffer (3rdL) and Hungary's incoming Prime Minister Peter Magyar arrive at Kossuth Square ahead of the inaugural session of the new Parliament and the ceremonial swearing in of representatives in Budapest on May 9, 2026. Hungarian parliament's inaugural session on May 9, 2026, will see a record number of women, accounting for more than a quarter of lawmakers, and more than a hundred deputies new to politics. (Photo by Ferenc ISZA / AFP)

El primer ministro húngaro saluda a la población concentrada en los alrededores del ParlamentoAFP

La investidura de Magyar pone fin a la era Orbán y propone «no solo un cambio de Gobierno, sino de sistema»

El flamante primer ministro asume el cargo con promesas de regeneración, de devolver a Hungría a la Corte Penal Internacional y de mantener las medidas anti inmigración heredadas de su antecesor

El conservador Péter Magyar, ex miembro del partido de Viktor Orbán, ya es primer ministro en ejerccio de Hungría. La ceremonia de investidura ha puesto fin a 16 años de gobierno de Viktor Orbán.

«Pido a todos aquí, dentro de las paredes del Parlamento, que escuchen y oigan que los húngaros expresaron que quieren cambios, no solo un cambio de Gobierno, sino de sistema», proclamó Magyar en su primer discurso como primer ministro, en referencia a su promesa de desmantelar el régimen iliberal de Orbán.

Magyar juró el cargo después de haber sido elegido nuevo jefe de Gobierno con 140 votos a favor y 54 en contra de los 199 diputados del Parlamento, con un programa centrado desmantelar el sistema de Orbán, restaurar las buenas relaciones con la Unión Europea y luchar contra la corrupción.

Magyar, tras ganar las elecciones, fue rotundo contra Orbán, a quien acusó de liderar un «régimen mafioso», pero el nuevo primer ministro no está muy lejos de su antecesor en temas como el rechazo al ingreso de Ucrania a la UE o la inmigración ilegal.

Magyar, que intentó colocar al frente del ministerio de Justicia a un familiar, planea mejorar las relaciones de Hungría con la UE y con Ucrania y devolver al país a la Corte Penal Internacional (CPI), de la que Orbán la sacó como gesto de apoyo al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a quien ese tribunal acusa de crímenes de guerra en Gaza.

Aún así ya anunció que mantendrá una relación pragmática con Israel: «No vamos a aceptar ninguna forma de antisemitismo», aseguró al día siguiente de las elecciones.

El primer ministro adelantó que seguirá aplicando una dura política antiinmigración y que mantendrá las vallas que Orbán levantó en 2015 en la frontera sur del país para impedir las entradas de inmigrantes ilegales.

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