Donald Trump presentando su proyecto de obras en la Casa Blanca
La reforma impulsada por Trump del estanque frente al Monumento a Lincoln acaba en los tribunales por su elevado coste y falta de permisos
Una organización de patrimonio cultural pide paralizar la obra por falta de revisiones federales y alerta de un fuerte sobrecoste que multiplica por siete el presupuesto inicial del proyecto impulsado por la Casa Blanca
La reforma impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, del emblemático estanque reflectante situado frente al Lincoln Memorial ha terminado en los tribunales tras la demanda presentada por una organización defensora del patrimonio cultural, que acusa a la Administración de haber iniciado las obras sin las revisiones federales obligatorias.
La Fundación del Paisaje Cultural ha solicitado a un tribunal federal de Washington una medida cautelar urgente para paralizar los trabajos, alegando que la intervención en este espacio histórico requiere la aprobación previa de la Comisión de Bellas Artes, organismo encargado de supervisar actuaciones sobre el patrimonio de la capital estadounidense.
El núcleo del proyecto consiste en la aplicación de una capa de color azul en el fondo del estanque, una decisión anunciada por Trump en abril como parte de un plan de renovación destinado a solucionar filtraciones y mejorar el aspecto de la piscina, que el presidente describió como deteriorada y con apariencia de agua sucia. La intención del mandatario es que el nuevo color simbolice el azul de la bandera estadounidense.
La entidad demandante sostiene que cualquier modificación en una infraestructura protegida por la Ley Nacional de Preservación Histórica debe someterse a un proceso de evaluación y autorización, algo que, según denuncia, no se ha cumplido en este caso.
El conflicto legal se produce además en un contexto de creciente polémica en torno a otras intervenciones en la capital, como el proyecto del presidente para construir un gran salón de baile en la Casa Blanca, que también ha sido criticado por su falta de procedimientos previos de revisión.
A la controversia patrimonial se suma el fuerte incremento del coste de la obra. Aunque Trump había estimado inicialmente el proyecto en 1,8 millones de dólares, el presupuesto se ha elevado hasta los 13,1 millones, según el nuevo contrato firmado por el Departamento del Interior con la empresa Atlantic Industrial Coatings.
La adjudicación se realizó sin licitación pública, bajo el argumento de urgencia, ya que la Administración quiere tener el estanque listo para el 4 de julio, fecha del 250 aniversario de Estados Unidos. La denuncia se conoció poco después de que The New York Times revelara el aumento del coste y las críticas al procedimiento seguido.