La mayoría de los británicos se arrepiente del Brexit
Décimo aniversario del referéndum
Los gráficos que muestran cómo el Reino Unido se equivocó con el Brexit
La mayoría de los británicos se arrepienten de la salida de la UE diez años después del referéndum
Los promotores del Brexit prometieron hace diez años mayor control de las fronteras del Reino Unido; en cambio, la inmigración legal e ilegal ha aumentado. Prometieron el auge de la economía británica por la supresión de los trámites burocráticos de la Unión Europea; en cambio, el comercio y la inversión se han resentido y la economía británica ha crecido menos esta década que la del resto de países ricos. Prometieron «recuperar el control» de la política económica, pero Londres ahora busca una mayor sintonía con Bruselas. Hoy sólo una minoría de británicos considera la salida de la UE un éxito.
La cuestión es discernir si todos los problemas que tiene Reino Unido diez años después del Brexit son culpa de su salida de la UE. El impacto de la pandemia de coronavirus, las guerras de Ucrania e Irán, o las guerras comerciales de Donald Trump enturbian el panorama.
¿Habría sido más rápido el crecimiento si Reino Unido se hubiese quedado? Los economistas británicos han intentado responder a esta cuestión con un Reino Unido paralelo para simular su evolución si no se hubiera marchado. La simulación de este Reino Unido paralelo está basada en la evolución de la economía de países de su entorno económico.
La conclusión es que el Brexit ha dejado la economía británica entre un 6 y un 8 % más pobre que otros países ricos. Según la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR), el organismo independiente de control del Tesoro, el Reino Unido va camino de sufrir un impacto negativo del 4 % en los ingresos nacionales durante un periodo de 15 años, según recoge The Guardian.
El colapso económico completo no ocurrió porque no hubo una salida inmediata sin acuerdo, sino un periodo de continuidad hasta el 31 de enero de 2020, previo a un periodo de transición hasta el 31 de diciembre de ese año, además de acuerdos posteriores. El resultado fue un golpe para el PIB, aunque no tan duro como pronosticaban los más agoreros.
La libra no ha vuelto a recuperar su valor anterior al Brexit. De rozar los 1,50 dólares frente al dólar y los 1,31 euros frente al euro justo tras el cierre de la votación, la libra se sitúa ahora en 1,34 dólares y 1,15 euros. Sin embargo, las exportaciones no supieron aprovechar la ventaja de una moneda más débil debido a la incertidumbre.
El Brexit implicó levantar barreras comerciales con la UE, con más trabas para los bienes que para los servicios. Los exportadores se enfrentan ahora a más trámites y retrasos en las fronteras. Aún así, la economía británica sigue siendo dependiente de la europea. Bruselas sigue siendo el mayor socio comercial de Londres. En 2025, las exportaciones a la UE supusieron el 41 % de total del Reino Unido, y las importaciones el 49 % del total.
El colapso de la libra encareció el coste de la importación de bienes, desencadenó un choque inflacionario que dañó las finanzas públicas e infligió un golpe a los bolsillos de los hogares británicos, según el análisis de The Guardian.
Con el Brexit, se temió que Londres dejara de ser el gran centro financiero europeo. Y así fue. Fráncfort se llevó gran parte de la actividad con el traslado de total o parcial del negocio de numerosas empresas. También París o Dublín se beneficiaron. Pero la situación, según The Times, podría estar cambiando. El gigante financiero internacional JP Morgan, por ejemplo, está construyendo la torre más alta del centro de negocios de las afueras de Londres.
Más inmigración
Uno de los mayores fracasos del Brexit es la contención de la inmigración. Los promotores del Brexit prometieron reducir el saldo migratorio a unas decenas de miles, pero siete años después se rozó el millón. La salida de ciudadanos europeos fue anecdótica en comparación con la llegada masiva de inmigrantes de países no comunitarios, sobre todo indios, nigerianos, chinos y paquistaníes. Aunque ha disminuido el saldo migratorio, sigue en niveles superiores a los previos al Brexit. Además, los trabajadores que llegan tienen una cualificación menor.
El lema «Recuperar el control» fue fundamental en el argumentario de los propagandistas del Brexit. No dejar que las políticas de la UE dirijan el destino de Reino Unido. Pero si algo ha perdido el control es precisamente la dirección de los destinos de 10 de Downing Street, con seis primeros ministros en diez años, y cambios de política constantes.
El centro de estudios ‘UK in a Changing Europe’, citado por The Times, demuestra que el Gobierno de Boris Johnson emprendió numerosas políticas diferentes a la UE, pero los sucesivos gobiernos conservadores rebajaron las divergencias con Bruselas. Tras la llegada al poder del Partido Laborista se ha buscado mayor sintonía con la política comunitaria. A pesar de las promesas de una eliminación total de la burocracia, la legislación británica y la de la UE siguen estando en gran medida en sintonía.
Mayoría en contra
El apoyo al Brexit ha caído de forma constante desde la votación del 52 %-48 % a favor de la salida el 23 de junio de 2023. Según la encuesta de mayo de YouGov, el 56 % de los votantes es partidario de volver a unirse a la UE, incluidos un 22 % que apoyaron la salida en 2016. Incluso aunque la opción de regresar no esté sobre la mesa, el 70 % desea una relación más estrecha con la UE, incluido un 61 % de los votantes del Brexit. El apoyo es más fuerte entre los votantes de Los Verdes y los Laboristas, y más débil entre los partidarios de Reform UK de Nigel Farage.
Un artículo reciente de la Universidad de Cambridge, citado por The Times, sugiere que el tiempo está de lado de los partidarios del reingreso por una simple cuestión demográfica. Mientras que un tercio de los votantes que apoyaron el Brexit ya han fallecido, entre los jóvenes la opción mayoritaria es la vuelta a la UE.