Víctor Moro
Víctor Moro (1926-2021)
El hombre que pudo reinar en Galicia
Fue un trabajador incansable y lo hizo siempre con su fina y sofisticada inteligencia. Lo hizo primero en el campo privado y más tarde en el público, donde fue uno de los más destacados políticos de la UCD gallega
Víctor Moro Rodríguez
Tras 95 años en la Tierra, Víctor Moro Rodríguez, nos dejó el pasado miércoles. Deja una huella imborrable y seguirá viviendo en la memoria y el tiempo de su estirpe que hoy son sus hijos Víctor, Javier, Alberto y Pablo. Fue un trabajador incansable y lo hizo siempre con su fina y sofisticada inteligencia. Lo hizo primero en el campo privado y más tarde en el público, donde llegó a ser uno de los más destacados políticos de la UCD gallega y también hubiese sido, con toda seguridad, el líder que nunca tuvo el centrismo galleguista, que finalmente no supo encontrar su camino. Víctor Moro lo hubiese llevado por la senda del éxito, pero finalmente, los imponderables y la mezquindad de los otros, lo hizo imposible. Siempre pensé que Galicia tenía una deuda pendiente con Víctor Moro y no fue saldada adecuadamente como él se hubiera merecido.
Nació en 1926 en Ribadeo, donde sus padres eran destacados comerciantes. Estudió las primeras letras en la escuela de don Genaro, maestro de imborrable recuerdo para varias generaciones de Ribadeo, y fue luego alumno muy destacado, en los primeros años de bachillerato, de la Academia Santo Tomás de Aquino, donde nació su imperecedera amistad con su condiscípulo Leopoldo Calvo-Sotelo. Vitín Moro es un alumno brillante y muy participativo, siempre dispuesto a colaborar en las actividades culturales que se organizan en Ribadeo con ocasión de las fiestas navideñas o con fines benéficos. De aquellos años, guardará siempre memoria emocionada y a ellos se refería frecuentemente en cuantas intervenciones públicas realizó a lo largo de su vida política y profesional.
Luego de cursar Ciencias Económicas y Empresariales, ingresa, a los 23 años, en el cuerpo técnico del Banco de España, alcanzando en 1960, por oposición, la plaza de interventor, que desempeña durante varios años y de la que solicitará la excedencia para ocuparse de la gerencia y dirección financiera de Pescanova. Antes había trabajado unos meses en el Banco Pastor como destacado y joven directivo.
En 1976 ingresa en UCD. Leopoldo Calvo-Sotelo, entonces ministro de Comercio, lo nombra director general de Pesca Marítima. En las primeras elecciones generales (junio de 1977) resulta elegido diputado por Pontevedra en la candidatura de UCD, lo que lo convirtió en diputado constituyente, y es nombrado subsecretario de Pesca. Dejará el cargo en 1979, para optar a la alcaldía de Vigo, también en la lista de UCD. La suya será la candidatura más votada, si bien un pacto de fuerzas afines hará alcalde al socialista Manuel Soto Ferreiro.
Fue un firme defensor de la autonomía financiera de Galicia así como un creyente de la fortaleza de un galleguismo moderno, centrado y transformador de la sociedad gálica, que arrastraba atávicos frenos en lo económico, social y cultural. También fue especialmente destacado su papel en Pescanova, coincidiendo su etapa directiva con el mayor florecimiento y expansión de aquel grupo multinacional de pesca.
En 1980 Víctor Moro se reincorpora al Banco de España, como director de la sucursal de Barcelona. Todavía hará una incursión más en la vida pública, con su desembarco en Galicia encabezando la candidatura de Coalición Galega con el propósito de acceder a la presidencia de la Xunta. Las fuerzas de ese galleguismo moderado –homologable a la CiU catalana– resultan insuficientes ante el creciente empuje de las candidaturas respaldadas por Fraga. El fracaso de la llamada «operación Roca» supondrá la definitiva jubilación política de Víctor Moro. Un lujo para Galicia que finalmente optó por desarrollar su vida privada, alcanzando en ella notables éxitos.
Estaba casado con Virucha Suárez y era padre de cuatro hijos y abuelo de nueve nietos. Recibió todo tipo de condecoraciones y reconocimientos, entre ellos el premio periodístico Fernández Latorre por unos de sus análisis económicos publicados en La Voz de Galicia. Estaba en posesión de la medalla de la Orden del Mérito Constitucional, la Cruz la Mérito Naval, la Cruz de San Jordi e hijo predilecto de su Ribadeo natal. A su cuna del norte de Lugo y a la ciudad de Vigo destinó siempre su mayor afecto y cariño. Su fallecimiento causó honda impresión en la sociedad gallega, donde siempre se le recordará como un hijo ilustrado y comprometido.