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José Manuel Ochotorena

José Manuel OchotorenaEFE

José Manuel Ochotorena (1961-2025)

Maestro de porteros, perfil bajo como futbolista y sabio como entrenador

Fue pionero en la incorporación del guardameta como jugador de campo y lo enseñó en el Valencia, en el Liverpool de Benítez y en la selección española triunfal, desde 2004 a 2021

José Manuel Ochotorena
Nació en Hernani, Guipúzcoa, el 16 de enero de 1961 y falleció en Valencia el 27 de octubre de 2025

José Manuel Ochotorena

Futbolista

Ochotorena se formó en el Castilla, filial madridista, durante un lustro. Debutó en el Real Madrid en 1982, por una huelga de Primera División, pero realmente ascendió al primer equipo blanco en 1984. Estuvo cuatro temporadas, en las que conquistó tres Ligas, dos Copas de la UEFA y una Copa de la Liga. En 1988 firmó por el Valencia. Mejor guardameta de la Liga española en el campeonato 88-89, estuvo en Mestalla hasta 1992. Luego militó en el Tenerife, el Logroñés y el Racing. Se retiró en 1996 y pasó a ejercer su segunda faceta destacada en este deporte, entrenador de cancerberos. Fue preparador de porteros del Valencia durante veinte años de este siglo, menos en el trienio 2004-07, cuando trabajó de forma triunfal en el Liverpool campeón de Rafa Benítez. De la misma manera triunfal trabajó en la selección española desde 2004 hasta 2021, con el Mundial 2010 y las Eurocopas de 2008 y 2012 en su mochila, junto a Luis Aragonés y Vicente del Bosque.

Se nos ha ido 'Choto' muy joven, a los 64 años. Paró muchos disparos bajo puerta, pero no ha podido detener el tiro fatídico de la enfermedad, que siempre ataca a traición, en fuera de juego y sin VAR. 'Choto' fue siempre de perfil bajo. Siempre discreto. Siempre callado. Era su manera de ser. Pero era mucho más de lo que su imagen dictaba. Su inteligencia y su sabiduría la demostraba en la distancia corta. El mundo del fútbol lo sabía. Lo sabían en el Real Madrid, en el Valencia y en la selección española, de la que fue responsable de los porteros durante veinte años de este siglo y especialmente en toda la etapa triunfal que nos puso justamente en la historia, con Luis Aragonés y con Vicente del Bosque.

Guardameta del Castilla en sus años de prometedor futuro, una huelga de futbolistas le permitió ser titular en el Real Madrid en 1982. Dos años más tarde ascendió oficialmente al primer plantel, pero la responsabilidad de ser el cancerbero titular del conjunto blanco le vino grande.

El gato, Miguel Ángel, dejó la portería en el 86. Era el momento, la oportunidad, la gran ocasión del guipuzcoano. Y nunca ofreció la confianza absoluta bajo los palos que exige ese protagonismo en el Bernabéu. Al pan, pan y al vino, vino. Ochotorena sintió mucho la presión de ese puesto, no llevó bien estar en la diana de la presión diaria y mediática. Es el precio, muy caro, que se paga por estar en el Real Madrid. Grandes porteros no pudieron serlo en la casa blanca por ese 'pressing' externo.

Una lesión le perjudicó también en ese momento clave. Y el club buscó otro arquero. La llegada de Paco Buyo relegó a Ochotorena a la suplencia. El gallego se hizo dueño de la titularidad durante muchos años.

El vasco se buscó otra oportunidad, otro lugar. El Valencia fue su sitio. Allí triunfó. Obtuvo el trofeo Zamora como meta menos goleado de la Liga 1988-89. Se asentó en tierras del Turia. Aquel fue el paradero de su vida. Un club importante pero con menos presión que la excesiva que genera el Real Madrid.

Estuvo cuatro temporadas junto a los postes de Mestalla, a unos metros del bar de 'Manolo el del Bombo', y en la última campaña perdió la titularidad ante los guantes de Sempere.

Ese nuevo paso al segundo plano y el inminente fin de su contrato con el Valencia le hizo plantearse la marcha al Tenerife de Valdano. Estuvo dos años con Jorge. Luego jugó en el Logroñés y se retiró en el Racing.

Comenzó entonces la segunda parte de su carrera, que en un juicio posterior, el del tiempo, demostró que fue incluso más exitosa: su triunfo como entrenador de porteros.

Tras colgar las botas como futbolista se entregó en cuerpo y alma a enseñar su saber a los nuevos guardametas. Regresó al Valencia con ese cometido. Y brilló. Curtió en primera persona a Santi Cañizares, el mejor guardameta de la historia valencianista, y a su rival, Andrés Palop. Trabajó con César Sánchez y con Guaita.

Rafa Benítez se lo llevó en 2004 de Mestalla a Anfield para moldear a los porteros del Liverpool. Ese mismo año fue fichado como entrenador de guardametas de la selección española.

En Anfield puso a Dudek al máximo nivel. Y ganó la Champions con Benítez. Estuvo un trienio. Y le dijo a Rafa que deseaba volver a Valencia. Estuvo en el organigrama valencianista hasta este año.

Su labor en la selección nacional fue tan silenciosa como productiva. Desde 2004 a 2021, cuando la enfermedad empezó a derrotarlo. Con España consiguió los grandes éxitos de nuestro fútbol, el Mundial 2010 y las Eurocopas de 2008 y 2012. Dirigió a Iker Casillas, a Víctor Valdés y a Pepe Reina.

En el Valencia, en el Liverpool y en España fue un adelantado a su tiempo. Fue pionero en convertir el meta en un jugador de campo, en un defensa que salía del área para tocar el balón y defender veinte metros adelante.

Su trabajo tenía unos métodos que variaba periódicamente con ejercicios novedosos para no aburrir a sus tres pupilos. Y ensalzaba que otra de sus misiones era trabajar el aspecto táctico y mental de los guardametas, porque juegan siempre al límite del riesgo, pues un metro más adelantado o no te condena o te premia. Se ha ido demasiado pronto un profesor del buen guardameta. Ahora jugará con Luis Aragonés y con Di Stéfano en el cielo para ver si le marcan un gol de penalti.

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