24 de enero de 2022

El astrolabioBieito Rubido

La lealtad según Meritxell Batet

«Consejos vendo que para mí no tengo», así reza el refranero popular, tan sabio y oportuno, que en esta ocasión le viene como anillo al dedo a la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet. Ayer nos ofreció un recital de moralina institucional, cargado de superioridad moral y carente de la más mínima autocrítica y, desde luego, preñada esa intervención de una mezcla de fanatismo y resentimiento. Es curioso que hable de aceptar la victoria de los demás, ella que milita en el partido de Sánchez, que ya no PSOE, empeñado, hasta en tres ocasiones, en no aceptar la victoria de Rajoy. Y cuando habla de aceptar la autoridad y las sentencias, ¿se refiere a su tierra, donde apedrean a las familias que piden poder estudiar la cuarta parte del currículo en castellano? El problema, Meritxell, sois vosotros. Lo sois por aceptar los votos de quienes no creen en la Constitución ni en nada de lo que ella representa. Vosotros, tan comprensivos con los golpistas de Esquerra e incapaces de llegar a ningún tipo de acuerdo con los constitucionalistas. Hay que detestar por igual a los obstinados y a los fanáticos. La virtud no está exclusivamente en tu campo, tú, tan comprensiva con la violencia de partidos como Bildu. Como solía plantear Erasmo de Róterdam –cuyas lecturas que te aconsejo, ya traducidas del latín–, no nos quieras imponer tus creencias a quienes no pretendemos someterte a las nuestras. Defiende la pluralidad y mantén una exquisita neutralidad, si de verdad crees en la Constitución, esa que en su día aprobó mayoritariamente el pueblo español. Catalanes incluidos. Ayer Batet, a pesar de los eufemismos que utilizó, dio un recital de intolerancia y que sepa que nosotros lo vimos.

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