01 de julio de 2022

Perro come perroAntonio R. Naranjo

Píntate el toto

Tantas décadas de batalla, tantas injusticias sufridas, tanta paciencia de tantas para lograr que se entendiera qué es una mujer y al final va, coge y decide Miss Galapagar que mujer es cualquiera

He intentado apuntarme al taller «Píntate el toto», organizado por el Ayuntamiento de Soria, pero muy cortésmente me han comunicado la imposibilidad de hacerlo por el incumplimiento de tres requisitos elementales: no soy de Soria, no sé pintar y no tengo toto.
En estos tiempos, solo parecen insalvables las dos primeras exigencias: obtener un toto no es para nada inviable, pero obtener la nacionalidad soriana o pintar cualquier cosa, incluso con la brocha gorda, es a todas luces inalcanzable para quienes agotamos nuestra triste capacidad artística en escribir columnas sin faltas de ortografía.
Incluso no es del todo necesario tener un toto soriano que pintar. El toto, ahora, puede ser un toto imaginario y sentido: las leyes de Irene Montero permiten ser mujer a cualquiera que lo manifieste, luego hemos de entender que lo que vale para el todo, sirve para la parte: la mera declaración de tener un toto, como el amigo invisible de la infancia, es ya suficiente en España para que el Ministerio de Igualdad te declare legalmente mujer.
Tantas décadas de batalla, tantas injusticias sufridas, tanta paciencia de tantas para lograr que se entendiera qué es una mujer y al final va, coge y decide Miss Galapagar que mujer es cualquiera, aunque luego te enseñe el toto impostor y te entre la duda al asaltarte algo con formato de botella de tónica de dos litros.
El taller está organizado por la asociación «Olé tu toto», de reminiscencias taurinas, y respaldado por el Ayuntamiento de Soria, a cuyo frente está el socialista Carlos Mínguez, al parecer muy sensible a la causa tótica: ni un toto sin su pincel, viene a decirnos con ejemplar compromiso.
La propuesta, para los aguafiestas que no la entiendan o se escandalicen, cuenta con una maravillosa aclaración de su responsable, que conviene replicar literalmente para que nadie manipule luego nada:
«En nuestro mundo patriarcal, la vulva y el placer femenino están completamente invisibilizados, por ello, es fundamental revertir esta situación de una manera creativa, haciendo que el tema sea tratado en más círculos sociales y con la naturalidad que se merece. ¿Cómo lo conseguiremos? Compartiremos nuestras experiencias, creencias y aprendizajes en torno a la construcción de la sexualidad femenina y la relación con nuestra genitalidad, y pintaremos vulvas en 'totes bags' para sacar el tema a la calle de paseo. ¡Anímate a venir y pintarte el toto! ¡Te llevarás tu propia 'toto bag' pintada por ti misma!».
Irreprochable. Ni una coma que añadir. A lo sumo convendría aclarar cómo se resolvería la participación de Fallon Fox, el hombre que se siente mujer y destrozó el cráneo a otra luchadora en un combate profesional, si le da por presentarse en Soria y no tiene un toto a mano para disfrutar de la experiencia y volverse al ring, a machacar a más pobrecillas, con su merecido «tote bag» soriano.
Todo lo demás es impecable, progresista, innovador y pionero: tanto como para que Nadia Calviño tire de fondos europeos y extienda la iniciativa por toda España, tan necesitada de un nuevo modelo productivo.
Solo faltaría garantizar la presencia de Irene Montero, Yolanda Díaz, Ione Belarra y hasta si me apuran Pedro Sánchez o Pablo Echenique, inclusivos como pocos; en esa emocionante gira española de totos pintados.
Ya que nos dejan ellos con el culo al aire, que nos enseñen al menos el toto. Un toto inclusivo y federalista, pintado incluso con la bandera republicana, la estelada o la ikurriña, según sensibilidades. Yo lo veo.
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