22 de mayo de 2022

Cosas que pasanAlfonso Ussía

Casualidad

De Sevilla a Madrid no viajan los políticos solo para comer en Horcher. Viajan si un medio de comunicación les convida a comer en Horcher a cambio de cositas sin aparente importancia

La política es extraordinaria, y acumula muy significativas sorpresas. Y en ocasiones se suman las casualidades si la flauta toca. También interviene en las interpretaciones interesadas la calidad de los restaurantes madrileños. Hubo un tiempo, durante los primeros años del PSOE en el poder, desde 1982, en el que los medios de comunicación pactaban con los partidos políticos en restaurantes diferentes. Los populares elegían Jockey, y los socialistas, Zalacaín. También el sótano de Horcher, el último templo sagrado de la gastronomía que sobrevive en la capital de España. Un inteligentísimo influyente en el mundo político español estuvo a un paso de ser canonizado por su milagroso don de la ubicuidad. El mismo día comió en Jockey con un grupo de políticos populares, en Zalacaín, con una elegida representación de socialistas, y en el Príncipe de Viana con dos supervivientes de la masacrada UCD. Se trataba de Rafael Anson, un gran profesional del asesoramiento. Finalmente, no fueron admitidas las pruebas de su presencia en tres lugares diferentes y a la misma hora por la Santa Sede, y no se abrió el proceso de beatificación, requisito previo –en su caso–, para ascender a los altares en olor de santidad.
Eran tiempos menos receptivos a las encuestas. Los periódicos moderaban sus gastos y publicaban los encargos más convenientes para sus lectores. En El País, Felipe González siempre fue el político más valorado, Manuel Fraga Iribarne en ABC, y en el Diario 16 de Pedro Jota Ramírez se turnaban los más valorados a capricho de las circunstancias. Después llegaban las elecciones y los votantes demostraban su escaso respeto por las encuestas. Corría una época propicia para el PSOE, de crecimiento de los populares, y de consternación ucedista. Años atrás, Pío Cabanillas emitió su histórico vaticinio. «Hemos ganado. Lo que no sabemos todavía es quiénes hemos ganado».
Se acercan las elecciones andaluzas. El Partido Socialista, el más ladrón de todos los partidos socialistas y del resto de las formaciones que se presentan con la esperanza de gobernar en la tierra de María Santísima, transcurre por un período de tribulaciones y descensos. El saqueo de los ERE ha influido entre sus más entusiastas votantes, muchos de ellos trabajadores perjudicados a costa de las mariscadas, la cocaína, y los «puticlús». El PSA no figura entre los ganadores. El mejor clasificado es el Partido Popular, que aspira a poder gobernar en solitario sin el apoyo de Vox, que se ha llevado hasta allí a la política, junto a Isabel Ayuso, más valorada de España, Macarena Olona. El pobre Marín de Ciudadanos es muy probable que se hunda, lo cual nada tiene de trágico, porque el hombre se le ha puesto en los últimos años cara de besugo. Teresita Rodríguez, señora de Kichi, obtendrá el respaldo de los que leen poco, y los confluyentes de Podemos no confluyen porque entre la pelmaza cursi de Yolanda y Lilith Verstrynge, no han dejado que confluyan las confluencias.
De ahí que los populares apuren sus contactos con los medios de comunicación sedientos de favorecerlos –sin pasarse, claro–, y acudan a Madrid a cumplir el rito de los grandes restaurantes. Horcher reina y gobierna. La más grandiosa y resistente gastronomía alemana, sostenida por la belleza y la profesionalidad de Isa Horcher. Desde el Consomé de don Otto, al codillo, pasando por la ensalada de bogavante, su insuperable hamburguesa y esa obra de arte de postre, el «Baumkughen», el árbol dulce. Claro, que de Sevilla a Madrid no viajan los políticos sólo para comer en Horcher. Viajan si un medio de comunicación les convida a comer en Horcher a cambio de cositas sin aparente importancia.
Es curioso, pero poco más tarde de que finalizara la simpática y descacharrante comida, amenizada por ese torrente de gracia, arte y salero que es Juanma Moreno –acompañado de su número 2, como es obvio–, convocada y abonada por el astuto e inteligente Mauricio Casals, dirigente de Atresmedia –Antena 3, La Sexta, Onda Cero–, y presidente de La Razón, Antena 3 hacía pública su encuesta de valoración de líderes. Barómetro de popularidad.
Vencedor, Juanma Moreno, con una nota de 6,12; subcampeón, Marín (Cs) con un 4,9; medalla de bronce, Espadas (PSOE) con un 4,5; en cuarto y penúltimo lugar, Teresa de Kichi con un 3,9; y farolillo rojo –con perdón–, Macarena Olona (Vox) con un 3,6.
Pero no hay que pensar mal. Las casualidades existen, y si se originan en Horcher, son casualidades que se perdonan, y por supuesto, se agradecen.
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