10 de agosto de 2022

El astrolabioBieito Rubido

España es de centro

Pasado aquel tiempo de excepcionalidad derivado de la crisis económica del 2008, el populismo y la extrema izquierda vuelven a su tamaño natural, es decir, la irrelevancia

La victoria de ayer del PP de Andalucía liderado por Moreno Bonilla viene a poner de manifiesto que España es de centro y que, pasado aquel tiempo de excepcionalidad derivado de la crisis económica del 2008, el populismo y la extrema izquierda vuelven a su tamaño natural, es decir, la irrelevancia, y los españoles apuestan por el centro, ya sea de derechas o de izquierdas. Claro que, en esta ocasión, el PSOE, empeñado en suicidarse con sus alianzas con los extremismos, paga duramente en Andalucía los errores de Sánchez en el resto del país. Porque Andalucía se parece más al resto de España que la excepcionalidad –esperemos que temporal– de Cataluña. Y por eso Sánchez lleva cosechadas cuatro derrotas: Galicia, Madrid, Castilla y León y Andalucía. Los andaluces votaron ayer contra la subida de impuestos, contra la economía mal gestionada, contra una abrasiva ley de educación, contra la ingeniería social de la extrema izquierda, contra una política exterior que nos enfrenta con Marruecos y Argelia y hasta castiga el espectáculo de la incoherencia de socios –como Oltra– de Sánchez. Todo eso también se votó y valoró ayer en Andalucía. Por supuesto, ayer se envió un mensaje a favor de la política de la normalidad, esa que encarnan Feijóo y Moreno Bonilla. La política del diálogo, sin descalificaciones; esa que hace que funcione la democracia y sus instituciones, los contrapesos, y que no anatemiza ni descalifica a la oposición. Andalucía tiene por delante cuatro años magníficos para progresar y demostrar cuál es, en la alternancia democrática, la otra opción a una política de subvención, clientelismo y empobrecimiento que el PSOE practicó durante tantos años en esa privilegiada y admirable tierra del sur de España.
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