28 de junio de 2022

Perro come perroAntonio R. Naranjo

El miedo lo daba Sánchez

El voto del miedo ha existido: el miedo a Sánchez, en concreto, que ahora queda herido de muerte y será más peligroso que nunca

Lograr una mayoría absoluta hoy en día en España es difícil, muy difícil. Y lograrla en Andalucía, para el PP, parecía imposible. Tanto como que Adriana Lastra se saque el bachillerato, Pedro Sánchez diga una verdad o Irene Montero trabaje un rato. Todo ello a la vez.
Pero eso que parecía imposible ha pasado: Juanma Moreno ha logrado una mayoría absoluta en Andalucía de las de antes, con un resultado aplastante: sus 58 diputados son casi el doble que los del PSOE, 21 más que toda la izquierda junta y 44 más que los de Vox.
El voto del miedo, ese que la izquierda lleva alentando en Andalucía y en toda España desde hace años, ha existido, en eso tenía razón, pero justo en el sentido opuesto al que querían:
Lo que daba miedo es un Gobierno Frankenstein en Andalucía, con Juan Espadas haciendo de Pedro Sánchez y Podemos y todo lo que le cuelga ejerciendo de ERC y de Bildu.
Lo que daba miedo es parar el crecimiento económico y la creación de empleo que tiene Andalucía y sustituirlo por paguitas y subsidios para ir tirando.
Lo que daba miedo es la subida de impuestos como el de sucesiones y el de patrimonio.
Lo que daba miedo es convertir Andalucía en un juguete de Moncloa y de sus socios, que lo quieren todo para el País Vasco o Cataluña y nada para los demás.
Sí, ha habido miedo. Pero miedo a Pedro Sánchez. Hoy puede decirse que Andalucía ha derrotado a Pedro Sánchez, que es el gran perdedor del 19 de junio y va a vivir un calvario: veremos si le dejan seguir gobernando el PSOE como un cortijo o si los barones han visto las orejas al lobo y se van a rebelar.

Armado y peligroso, con los españoles de prisioneros, sus movimientos en adelante serán los peores que le hayamos visto nunca. Y ya le hemos visto de todo.

Veremos también si Podemos se pone pinturas de guerra y destroza un Gobierno que siempre estuvo para el arrastre. Y veremos también si la enésima confluencia, avejentada antes de nacer, se suma al guateque caníbal de la izquierda aportando sus propios desolladores.
Pero sobre todo veremos a Sánchez intentando sacar otro conejo rancio de su apolillada chistera, fabulando con algún invento que no será constructivo ni inocente para salvar de nuevo su propia espalda. El Sánchez más peligroso está por llegar, pues a la falta de escrúpulos de siempre le añadirá la ausencia de límites propia de un animal herido de muerte y enfadado ya irremediablemente con los ciudadanos.
Que se han limitado a pasarle la factura que se merecía: la de la ruina económica, la de sus pactos con Otegi y Junqueras, la del precio de la gasolina y hasta del pan, la de sus leyes delirantes y sus discursos guerracivilistas.
La que se le pasa a un tipo que llegó a Moncloa con una trampa, por primera vez, y se ha atrincherado en ella con lo peor de cada casa.
Armado y peligroso, con los españoles de prisioneros, sus movimientos en adelante serán los peores que le hayamos visto nunca. Y ya le hemos visto de todo.
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