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23 de julio de 2024

Cosas que pasanAlfonso Ussía

El tucán de oro

Sánchez, que habló mucho y no dijo nada, a pesar de conocer el discurso de Tamames, no supo responderle y sus asesores le mandaban las respuestas al teléfono móvil

Actualizada 01:30

Séame permitido un arranque ornitológico en mi texto dedicado a la moción de censura. Existen, aproximadamente, unas cuarenta especies diferentes de tucanes. El pasado 21 de marzo fue descubierta una variación más. El tucán de oro (Ramphastos aurum), cuyo único ejemplar censado es originario de Galicia. Paso a la moción de censura y que el tucán de oro aguarde su turno.

Muy sintético, como le gusta a Ramón Tamames, que en mi opinión, estuvo espléndido. Llamó pelmazo y mentiroso a Sánchez, se mantuvo sereno, sabio, irónico y educado, y tuvo la valentía, desde su condición de mito de la izquierda española, de arrear un sopapo a la Ley de la Memoria Democrática y a la vergonzosa manipulación de nuestra Historia reciente. La guerra fue consecuencia del Golpe de Estado socialista de 1934, y el gran responsable del enfrentamiento entre los españoles, fue el asesino Largo Caballero, socialista, y cuyo monumento en La Castellana sigue siendo respetado por el Alcalde Martínez Almeida. Con su habitual falta de estilo fue insultado por alguno de los energúmenos mentales de los herederos de Lenin y Stalin. Rufián le dijo que ha envejecido muy mal, al contrario que Maruja Torres –¿quién es esa Maruja?–, y el pelota de Patxi López tuvo la ocurrencia de expulsarlo de la Transición. «Usted ya no representa a la Transición». Y se quedó tan ancho el capullo. Me asombró que los momentos más felices de don Ramón no fueran acompañados por los aplausos desde los escaños del PP. Sólo le aplaudieron los de Vox. Los del PP, obedientes, cumplieron con la prohibición de aplaudir los aciertos de Tamames. Ahí estaba Cuca Gamarra para apuntar los nombres de los desobedientes. Y me chocó lo de la embajada de Suecia. Por imposible que sea el triunfo de la moción de censura, el considerado líder de la Oposición, aunque no sea diputado, está obligado a estar presente en el Congreso asistiendo a los debates desde la tribuna de invitados. Pero no lo hizo. Acompañado del resbaladizo González Pons, asistió a una comida que ofrecía el embajador de Suecia en España. A partir de ahora, Feijóobson.

Sánchez, que habló mucho y no dijo nada, a pesar de conocer el discurso de Tamames, no supo responderle y sus asesores le mandaban las respuestas al teléfono móvil. Hortérez supino, con un traje azul celeste y el gran pin de la Agenda 2030 en la solapa, la Agenda que para el popular Margallo es el Evangelio. Y le llegó el turno al tucán, en el presente caso, a la tucana de oro, (Ramphastos aurum), que aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y el Rudrón por Covanera –sin olvidar al Duero por Aranda de Duero, pues como diría Garzón, si el río que atraviesa Aranda fuera el Tajo, Aranda se llamaría Aranda del Tajo– presentó su nuevo partido Sumar, para lo que necesitó más de una hora. Pero lo más hermoso de la tucana, además de su plumaje de blanco armiño, fueron los reflejos dorados de su collar y pulsera de oro macizo, que el compás de sus gráciles movimientos de pico y alas, cegaban a los habitantes de los escaños. Del mismo modo que un dirigente sindicalista no es nada si no lleva un Rólex en la muñeca izquierda, una esperanza comunista no alcanza la culminación si no brilla el oro entre sus adornos, oro proveniente ora de una joyería de rumbo, ora de la herencia de una abuela, ora de la mina de oro de Zapatero en Venezuela, que va como como un tiro, según los lenguaraces. La tucana de oro, «the golden tucan», «la tucaine d´or», « a tucanha d´ouro» , y hasta en japonés «o.hashi-dori kin-jin-zo» ( Diccionario Español-Japonés de Luis Martínez Dueñas SJ y M. Kato Yda. Edi-6 Madrid, 1982). En japonés, tonto es «ba-ka», tostón «kudo-kudoshii hanashi wo suru» y cursi « hai-kara». Idiota es más fuerte, y no me atrevo. Bueno, por esta vez voy a atreverme. Idiota en japonés se escribe «a-hoo» ( de poco entendimiento) o «haku-chi» (estúpido), pero no tiene que ver con el caso que nos ocupa y preocupa. Casualidades.

Por ahora, éstas, y no otras, son mis conclusiones de los debates en la moción de censura.

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