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16 de julio de 2024

El astrolabioBieito Rubido

¿Y si el fiscal general dimite?

Nunca la democracia estuvo más amenazada en España que ahora

Actualizada 08:44

En el caso de que finalmente el juez decida imputar a Álvaro García Ortiz por revelación de datos de un ciudadano privado, será la primera vez en la historia que un fiscal general es investigado en un proceso por causa de un delito gravísimo. García Ortiz más que nadie está obligado a cumplir fielmente con la ley y respetar como nadie la custodia de los documentos y no puede ni debe filtrarlos y menos convertirse en un activista contra un cargo del Estado como es, en este caso, Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid.

Creo que semejante anomalía debería remover la conciencia de muchos fiscales, al fin y al cabo, ellos defienden al Estado y al pueblo, no a un gobernante concreto y menos deben mirar para otro lado ante las fechorías de ese gobernante y su pandilla. En otro país con un estándar democrático mayor, la carrera fiscal se habría rebelado. Lo hacía Dolores Delgado por una ligera subida de sueldo en tiempos de Torres Dulce. La eterna doble vara de medir de la izquierda, cuya supuesta superioridad moral se ha hundido en el abismo de la impostura, hasta rozar el delito. No es necesario ser un jurista de reconocido prestigio para saber que ahora mismo la Fiscalía tal y como se comporta, y especialmente como se ha comportado, no nos representa a quienes formamos el pueblo español. Un paseo por una lectura detenida de la Constitución ayuda a entender y concluir que el papel de los fiscales ha sido subvertido por García Ortiz y sus fieles. Cuando pasen los años, se avergonzarán de este tiempo y de su mezquino comportamiento, ya que detrás de muchos de ellos solo hay el ansia de cobrar algún beneficio o ascenso en pago por sus apoyos. Principios y valores los justos. Como para caer en manos de algunos de ellos. Da miedo. García Ortiz representa a tres mil fiscales que están repartidos por toda la geografía nacional.

No conozco a todos, en realidad apenas trato a tres o cuatro, pero me imagino que la mayoría no se sentirá representado en una figura tan controvertida, abiertamente enfrentada a la legalidad y tan alejada de la necesaria y sana neutralidad que garantiza la eficacia de un sistema judicial de un país que se dice democrático. Nunca la democracia estuvo más amenazada en España como ahora. Cada uno que asuma su responsabilidad. Si Álvaro García Ortiz fuese consecuente y valiente en caso de ser imputado debería dimitir. No lo hará, entre otras razones porque desde La Moncloa le han dicho que no lo haga, ya que la mancha de aceite de comportamientos indignos de esta coyuntura política española está ya tan extendida que su dimisión pondría en evidencia al propio presidente y a su entorno más cercano. Pedro Sánchez dijo que venía a regenerar la vida democrática de España. Dios nos libre de este tipo de profetas. Por otro lado, se sigue preguntando de qué manera pasará a la historia. ¿Como Godoy o como Fernando VII? Me temo que como ninguno de los dos. La historia será implacable con él.

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