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Vidas ejemplaresLuis Ventoso

Y ahora, la broma del Churchill de Tetuán

No Sánchez, no, a tenor de tu trayectoria eres el último que puede presentarse como el paladín de la democracia

Act. 24 feb. 2025 - 15:47

Antes de morir con cien años y todavía lúcido, el inteligente Henry Kissinger, un niño judío alemán que de adulto llegó a manejar la diplomacia estadounidense, repetía su receta para la paz en Ucrania. Venía a decir que los ucranianos tendrían que entregar a los rusos Crimea y también las provincias del Este que han perdido en la carnicería que inició Putin hace hoy tres años. La paz no se lograría sin cesiones. Y es cierto. Lo sabe todo el mundo, menos los estupendos que flotan en el limbo de un buenismo irreal.

Así que entraba dentro de lo lógico y esperado que Trump aplicase lo que anticipaba el zorruno sentido común del abuelo Kissinger. Pero lo que no figuraba en ningún pronóstico es que lo hiciese masajeando a Putin, llamando «dictador» al presidente del país invadido –sostenido por Estados Unidos con miles de millones de dólares– y poniendo a parir a los europeos, sus aliados desde 1945. Esta estrambótica reacción de Trump ha decepcionado a europeos de derechas y simpatizantes republicanos estadounidenses que preservan su capacidad de crítica, quienes habían acogido su llegada con ilusión, al tratarse de un revulsivo contra el pegajoso «progresismo» obligatorio y sus disparates de género, contra la vida y contra las libertades.

Y ahora vamos contigo, Sánchez. En medio de este desconcierto has visto una oportunidad para lavarte un poco la cara. Con la jeta marmórea habitual, no se te ha ocurrido idea más peregrina que aparecer en un mitin pretendiendo ir de Churchill en los prolegómenos de la II Guerra Mundial, erigiéndote en presunto paladín de la democracia frente a una ola autoritaria. Una broma macabra, disparatada incluso para tus estándares. No, Pedro, no, tú no puedes ejercer ese papel, porque encarnas precisamente todo lo contrario.

Tus seis años largos de Gobierno han supuesto el mayor destrozo en las instituciones y la vida pública española desde que se aprobó la Constitución de 1978. Has agrietado el Estado de derecho al compás de tu debilidad electoral. Has animado la corrupción en tu familia y en el corazón de tu partido y tu Gobierno, a pesar de que tomaste el poder –en una turbia jugada con los separatistas– invocando la regeneración democrática.

Cuando la roña familiar y del caso PSOE-Ábalos te ha llegado al cuello, has iniciado una inaudita ofensiva contra la prensa libre y los jueces que te resultan problemáticos. Has anunciado una reforma de la justicia para someterla al poder del Ejecutivo «progresista», cuyo gobierno pretendes perpetuo, pues has decretado un «muro» contra la derecha. Has pervertido las instituciones de todos, desde el CIS a RTVE, para integrarlas en tu aparato de propaganda. Has llegado a trucar los datos del paro. Has convertido el TC en un tribunal de casación del Supremo, que indulta la corrupción socialista y les arregla sus problemas a los delincuentes separatistas que te sostienen.

Has encabronado la vida pública e impuesto por ley una manera única de leer la historia, que se carga hasta la libertad de cátedra. Has humillado al jefe del Estado aceptando una amnistía que contradice su más importante discurso. Además le has recortado la agenda y has huido cobardemente cuando unos vecinos airados lo cercaban.

Has herido la igualdad entre españoles con los indultos y la amnistía, y la rematarás con un cuponazo para Cataluña y una injusta condonación de 15.000 millones de deuda generada por el separatismo, que apoquinaremos todos los españoles en el mostrador de tus debilidades.

Eres el presidente del nepotismo y los amigotes. El que enchufó a su mejor amigo, un arquitecto sin trabajo en España, inventándole un puesto a la carta en la Administración. Eres el que colocó a otro coleguita en Correos (y casi se carga la empresa). Eres el que metió al populismo comunista en el poder y transigió con sus delirios, incluida una suelta de violadores. Y eres un mandatario que miente como quien respira.

Eres, en síntesis, un autócrata de manual, que va a avanzando en la descomposición de la unidad de España y su Estado de derecho a cambio de comprar otro mesecito en la Moncloa. Por eso que te presentes como el capitán de la democracia es como si Hannibal Lecter fundase una oenegé pacifista, o AC/DC se ofreciese para interpretar las sutiles Variaciones Goldberg del genio Bach.

Zapatero, el blanqueador de la dictadura de Maduro, presumiendo ayer con risitas de que ya ha cerrado en secreto con Puigdemont en el extranjero que puedas seguir en el cargo hasta 2027. No cabe mejor resumen de vuestra bajeza. En Alemania, el primer país de Europa, el socialismo se la pega, como antes en Italia y Francia. España no será una excepción por mucho tiempo. No existen las trampas de éxito perpetuo.

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