COVID: cinco años después
Con la perspectiva que da el tiempo transcurrido, se comprueba lo calamitosa que fue la administración de aquella crisis. Desde que Sánchez está en el gobierno, el pueblo no ha recibido ninguna buena noticia
Se van a cumplir cinco años de una de mayores mentiras del sanchismo: la gestión del Covid. Todo aquello fue una enorme falsedad de principio a fin. Todavía hoy no conocemos los datos reales de aquel tiempo de incertidumbre, donde el ser humano se volvió más pequeño y más frágil. Todavía no sabemos el número exacto de muertos. Todavía no se depuró responsabilidad alguna, ni siquiera hubo una comisión de investigación parlamentaria en condiciones, donde al menos aprendiésemos algo para el futuro, como muy bien hicieron en el mismo año 2020 muchos países de nuestro alrededor.
Dejo por escrito en diario de bitácora de la nave de El Debate algunos aspectos que merecerían una reflexión más profunda, aunque ese empeño superaría los límites de este Astrolabio, pero ello no exime ni un ápice de responsabilidad al sanchismo, verdadero gestor de aquel caos.
1. ¿Por qué se permitió la manifestación del 8M de aquel año cuando ya se manejaban informaciones de todo tipo acerca del comportamiento del virus y sus mortales consecuencias?
2. ¿Se depuró alguna responsabilidad con el portavoz gubernamental que aseguró que en España como mucho habría dos o tres muertos?
3. ¿Cuál fue la razón verdadera por la que se aseguró que existía una Comisión de expertos que asesoraba al ministro Illa y que nunca existió?
4. ¿Pidió perdón Sánchez por encerrarnos ilegalmente, tras declarar el TC inconstitucional por dos veces la forma de confinar a la población?
5. ¿Se ha abierto una investigación profunda acerca de las compras de material de todo tipo: retrasos en la adquisición, sobrecostes en todo tipo de compras, incluidos los respiradores?
6. ¿Qué responsabilidad tenía el Gobierno central y, en concreto, su vicepresidente, Pablo Iglesias, tras ponerse al frente de esa operación, de la muerte de ancianos en las residencias, tras levantar cortinas de humo contra los gestores autonómicos?
7. ¿Cuántos muertos exactamente fueron consecuencia del covid en aquellos días?
8. ¿Por qué Sánchez delegó, al poco tiempo de asumir todos los poderes, la gestión de la crisis en los gobiernos autonómicos?
9. ¿Cuál fue la causa real por la que la Agencia del Médicamente nunca dejó probar medicamentos españoles y sí permitió la compra millonaria de medicinas que fueron inútiles?
Cinco años después siguen sin responder. Cinco años después, con la perspectiva que da el tiempo transcurrido, se comprueba lo calamitosa que fue la administración de aquella crisis. Desde que Sánchez está en el gobierno, aparte del mal fario que sufrimos los españoles, propio de un gafe, el pueblo no ha recibido ninguna buena noticia.
En ocasiones es inevitable dudar acerca de ese irracional pensamiento del efecto gafe de determinadas personas. Alfonso Ussía sabe más de esto. Los hechos son irrefutables, entre el volcán de La Palma, la nevada Filomena, la dana de Valencia y el abrasador covid, uno se debate entre la razón y el realismo mágico. En todo caso, lo que está fuera de toda duda es que ese conjunto de desastres no han recibido ni la mejor gerencia ni la mejor intendencia del gobierno que padecemos.