Huchita
Resulta ridículo, y también inhumano, el que las izquierdas del mundo se hayan unido para masacrar publicitariamente a la nación que defiende sus libertades para ser de izquierdas o de derechas. La única democracia de Oriente Medio. La nación de los héroes, hombres, mujeres y niños, extinguidos por el nazismo y el comunismo
El ataque terrorista de Hamás a Israel se produjo el 7 de octubre de 2023. Cinco mil misiles. Secuestros, violaciones, rehenes, bestialidades y miles de litros de sangre hebrea derramada. La respuesta de Israel no se hizo esperar. La nación hebrea no sólo es la frontera entre siglo X y el XXI, sino la línea divisoria de Occidente con el Oriente. Las guerras no son buenistas. Y ahora parece, gracias a la ONU y Gonzalo Miró, que la culpa recae en el país agredido, no en el terrorismo agresor. Y me temo, siempre con temor esperanzado, que Israel está destruyendo el conglomerado terrorista. Hamás, y por desgracia Gaza, se ha convertido en la víctima de la guerra.
Pero todo tiene solución. Y el mundo superbueno y solidario sostenible, la ha encontrado.
Mandan de apoyo a Greta Thunberg y Ada Colau. Ese el rumbo y el camino. Nuestras heroínas embarcarán en los próximo días con un regimiento de tontos para detener la guerra. Van a hacer huchita, porque los negocios no le van bien ni a una ni a la otra. A Greta, porque desde que ha cumplido 50 años con aspecto de niña, ya no le visita cada mes el ibis ovárico escarlata. Y Ada Colau, por todo lo que ustedes saben, que me resisto a reproducir porque yo, particularmente, no sé nada de ella, y lo que sabía se me ha olvidado desde que abandonó la alcaldía para adoptar de nuevo el empaque de los adefesios, ignoro su paradero. La navegación tiene muy pocas oportunidades para llegar a su destino, porque el capitán ha advertido que al primer cañonazo, procederá al viraje y de vuelta a casa. Pero hasta que se oye el primer cañonazo y la navegación es tranquila y sonriente, la huchita crece.
Greta tiene un nombre muy largo. Greta Tintín Eleonora Ernman Thunberg, hija de Svante y Malena, y las autoridades de Estocolmo han ofrecido una gran ayuda económica al Estado que le conceda una nueva nacionalidad. Se habla de la República de Cataluña, pero nada hay decidido porque esa república las tiene canutas, a pesar de Perico, de instituirse. Pero entre pitos y flautas, la huchita crece, que es el objetivo fundamental de este tipo de mamarrachas, que han tenido la sagacidad de engañar a la parte más tonta de los tontos que habitan el mundo.
Israel no se va a detener hasta que Hamás desaparezca. Y por supuesto hay que lamentar, y mucho, las víctimas civiles. Pero no hay guerras sin víctimas civiles ni desde que el hombre es hombre y las mujeres, lo que quieran ser. Todo es un ridículo y rentable alarde de publicidad. Aquí, el único que lo tiene claro es el capitán del barco. Al primer disparo, viraje y a Barcelona.
Resulta ridículo, y también inhumano, el que las izquierdas del mundo se hayan unido para masacrar publicitariamente a la nación que defiende sus libertades para ser de izquierdas o de derechas. La única democracia de Oriente Medio. La nación de los héroes, hombres, mujeres y niños, extinguidos por el nazismo y el comunismo en Alemania, Polonia, Bulgaria, Hungría, Checoslovaquia, Francia, y allá por donde pisaron sus botas. España, curiosamente, salvó la vida de más de 10.000 judíos. Pero todo, como en las guerras, es discutible. Lo que no se discute, es que dos años después del brutal ataque de Hamás a Israel, las farsantes de la bondad sigan llenando la huchita.