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Unas líneasEduardo de Rivas

Zapatero también ayudó a parar la Segunda Guerra Mundial

Basta con escuchar algunas tertulias para saber que Estados Unidos no habría dado un paso si nuestro expresidente no hubiera alzado el pulgar

Hace una semana Estados Unidos entró en Venezuela para extirpar el cáncer que exprimía poco a poco al país. Entrar y salir. Rápido, como si de una operación quirúrgica se tratara. Quitar a Maduro para dar paso a una nueva etapa que, esperemos, se resuelva pronto con la llegada de una democracia real, porque lo que había no lo era, y lo que ha quedado, tampoco. Señalar a Delcy como el futuro sería salir de Málaga para entrar en Malagón, dejar Venezuela en manos de una traidora nata que primero dio la espalda a los venezolanos y después apuñaló a su líder cuando Estados Unidos llamaba a la puerta. Y vinculada a Zapatero, a quien ahora nos quieren vender como el ideólogo de todo el proceso de paz.

Tras la noticia de la captura de Maduro, no tardaron en oírse voces esperanzadoras que hablaban de que, por fin, conoceríamos la realidad de las relaciones que mantenía Zapatero con el chavismo. Los ruegos, incluso, han llegado a la Audiencia Nacional, que ha abierto diligencias sobre el caso y ha solicitado opinión a la Fiscalía sobre si debe investigar al expresidente del Gobierno. Habría sido más fácil descolgar el teléfono y llamar a Moncloa para que diera una negativa rápida, pero lo suyo es seguir los procesos establecidos, por mucho que la Fiscalía dependa de quien dependa y la respuesta vaya a ser la misma.

Ante lo que se veía venir, la izquierda se vio obligada a actuar y, si el sábado fue la detención, el mismo lunes por la mañana ya empezó a circular el relato de que sin Zapatero no habría sido posible. Menudos Reyes le dieron al equipo de opinión sincronizada, cuyos miembros no tuvieron tiempo ni de comprar ni de abrir los regalos. Lo importante era lo importante, y había que salvar al soldado Zapatero.

Sin prueba ni indicio alguno, bastaba con poner Telepedro o escuchar algunas tertulias para saber que Estados Unidos no habría dado un paso si nuestro expresidente del Gobierno no hubiera alzado el pulgar. Y eso es algo imposible de poner en duda porque tiene toda la lógica. Si un presidente republicano que odia a los demócratas como Donald Trump quiere entrar en Venezuela, lo primero que va a hacer es ponerse en manos de un lobista de izquierdas que nunca condenó el régimen de Maduro, que siempre dio oxígeno al chavismo y que alardeaba de una supuesta conjunción planetaria que se produciría cuando coincidieran su Gobierno y el de Barack Obama. De primero de Relaciones Internacionales.

El relato para limpiar la imagen de Zapatero tiene tantas grietas como un edificio en ruinas. Pero hay quien se lo cree porque lo repiten los mismos que siguen manteniendo que el fiscal general es inocente y que los casos de Begoña y del hermanísimo son bulos de la ultraderecha. Se lo creerían también si les dijesen que ZP fue quien logró la paz en la Segunda Guerra Mundial, por mucho que naciera quince años después del armisticio, que ayudó a reunir a Oasis o que juntó a Amaia Montero y La Oreja de Van Gogh. Se ha ganado el Nobel de la Paz.

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