Alfonso Ussía, una leyenda humilde
Los días que venía al periódico a escribir, decíamos después en broma que había que sentarse en su silla para ver si se nos pegaba algo
Son muchas las cosas que se han escrito y que habrán leído ya sobre Alfonso Ussía. Y quizás estas palabras sobre él sean las que menor valor tengan, pero no me resisto a contar una anécdota que a mí, personalmente, me llamó mucho la atención. No hablaré aquí de su pluma ni de su estilo inolvidable, porque si lo intentara me quedaría tan corto que incluso faltaría el respeto a su memoria.
Yo conocí a Ussía en 2021, poco antes de que se relanzara El Debate. Aunque vivía en Cantabria, se dejaba caer por la redacción del periódico cuando pasaba por Madrid. Se sentaba en el sitio que hubiera libre y se ponía a escribir su columna. Decíamos después, en broma, que había que sentarse después en su silla para ver si se nos pegaba algo. Hablaba con unos y con otros y se prestaba siempre a grabar algún mensaje a los lectores para que lo moviéramos por las redes sociales. Conmigo hablaba de fútbol, del Real Madrid, y del colegio que compartimos, aunque el Pilar en el que estudió él se parecía bien poco al que pisé yo muchos años después.
En una de esas visitas, había una chica haciendo sus prácticas universitarias en la sección de Estrategia Digital. Estaba en el último curso y estaba preparando el trabajo de fin de grado sobre el columnismo, por lo que el testimonio de alguien como Alfonso Ussía le podía ayudar de forma considerable. Tímida ella, no se atrevió a hablar con él cuando le vio por el periódico, pero se lo comentó a sus compañeros; y nosotros a él, sin saber muy bien qué respuesta nos encontraríamos. No lo conocíamos mucho todavía, claro. Aquel día no tenía tiempo, porque tenía que volver a Cantabria, pero le dio el teléfono de su casa para que lo llamara un día y la atendería encantando para ayudarla. Así hizo y así fue.
Cualquier estrella habría ignorado a aquella chica a la que posiblemente no volvería a ver, pero Alfonso Ussía no era así. Era una estrella, una leyenda, pero amable, cercano, risueño y humilde.