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HorizonteRamón Pérez-Maura

¿A qué juega Santiago Abascal?

Dice a veces que no acude a actos a los que va Sánchez. Aunque quien los presida sea el Rey que es a quien ofende finalmente

Esta semana hemos vivido un momento que te devuelve la fe en el pueblo español. Un instante que agrupó a compatriotas reunidos de forma totalmente aleatoria y que demostraron una unidad verdaderamente admirable. Estoy hablando del funeral en Huelva por las víctimas de Adamuz.

En el Palacio de los Deportes Carolina Marín se reunieron gentes de todos los estratos de la sociedad onubense. Porque los pasajeros de un Alvia Huelva-Madrid son una amplia representación de una comunidad. Y ahí no hay ideologías ni clases sociales. Hay ciudadanos sin más. Qué lección nos dio esa España alejada de las grandes urbes: ni un grito, ni un mal modo hacia los representantes del Gobierno. Pese a todo lo acontecido.

Los Reyes dieron el pésame una a una a víctimas y familiares de las víctimas, sin acompañamiento gubernativo. El Rey imitó el ejemplo de Don Juan Carlos en la Almudena en el funeral del 11M, para horror de la seguridad y extenuación emocionada de quienes habían organizado el funeral y los movimientos de los jefes de Estado y delegaciones extranjeras según me recuerda uno de los que lo prepararon.

Todos los que han escuchado las impresionantes palabras de la joven médico que habló tras la Eucaristía sólo pueden haberse sentido conmovidos si no tienen el corazón de piedra. Y aunque no tengan la gracia de la fe, que yo creo que es un don divino. La que habló en nombre de las víctimas estuvo maravillosa, poética, cristiana, andaluza y españolísima en su elegía final que es la que me hace recuperar la fe en el pueblo español a la que me refería al principio.

Se ha comentado mucho, y creo que con toda la razón, que es muy relevante que Sánchez se negara a asistir al funeral en un día en que tenía la agenda vacía. El desprecio que con ello demuestra hacia las víctimas de un accidente sucedido bajo su Gobierno es muy grave. Y su cobardía se demostró infundada. Lo que los suyos organizaron a Mazón el 29 de octubre de 2025 en Valencia durante el homenaje de Estado a las víctimas de la dana era imposible en un funeral católico por la simple razón de que quienes acuden a ponerse bajo la sola presidencia de Dios, como allí se dijo desde las familias, jamás emplearán ese acto por sus muertos para buscar venganza ni desahogo. Pero eso no cabe en la cabeza de Pedro Sánchez porque aquí hemos visto, más que nunca, que cree el ladrón que todos son de su condición.

Pero todo esto me ha dejado una pregunta a la que no encuentro respuesta. ¿Por qué no fue el presidente de Vox al funeral? Dice a veces que no acude a actos a los que va Sánchez. Aunque quien los presida sea el Rey que es a quien ofende finalmente. Pero esta vez no había ni asomo de Pedro Sánchez porque está visto que la presencia de la Cruz le repele tanto como a Belcebú. ¿A Abascal? Quiero creer que no. Pero no encuentro ninguna justificación posible que pueda justificar que las víctimas y sus familiares no contaran con el apoyo de Santiago Abascal. No entiendo a qué principio se abraza para justificar su ausencia ni qué votos puede ganar dando la espalda a las víctimas en un funeral. Salvo que el creciente rechazo de su entorno político hacia el Rey sea cada vez más grande. Más que el dolor de las víctimas.

Y antes de insultarme, como es habitual cuando hago la más mínima crítica a Vox, moléstense en intentar argumentar, por favor.

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