España lidera la recaudación en Europa, pero también la subida de deuda pública
Se gasta tan mal que hasta las vías nuevas y renovadas se rompen
Eurostat ha publicado los datos de deuda pública hasta septiembre de 2025 y la conclusión es tan clara como inquietante: España no solo lidera la subida de impuestos en Europa, también se sitúa entre los países que más aumentan su deuda, a pesar de ingresar más que nunca. Es la combinación perfecta de un modelo que no funciona: más presión fiscal, más deuda y peor uso del dinero de los contribuyentes.
Se gasta tan mal que hasta las vías nuevas y renovadas se rompen, y el ministro se queda tan tranquilo explicando la mayor estupidez jamás dicha como si fuese una obviedad.
Cuando en un país como el nuestro el incremento de la recaudación impositiva es similar al de Francia y un 28 % superior al de Italia, lo mínimo que cabría esperar es que la deuda estuviese controlada y que, además, el gasto público –que es el uso que se da a los impuestos recaudados– fuese acorde con la magnitud de ese esfuerzo fiscal. Pero resulta que estamos ante un Gobierno que no para de gastar mal.
Tan mal que se mueren 230 personas en una riada porque no fuimos capaces de invertir en limpiar el cauce de un río, o se pone al frente de un ministerio a un auténtico «animal político» solo para insultar, especialmente a Isabel Díaz Ayuso, y luego se coloca delante de un micrófono para justificar que la muerte de 45 personas se debe a una vía nueva que se ha roto, cuando él sabe que ha transferido para inversiones un 88 % menos en 2026 que en 2024.
Es lógico pensar que no solo no se gasta bien, sino que no se gasta en lo que se debe.
Eso sí, se gasta mucho, porque entre diciembre de 2024 y septiembre de 2025 la deuda pública española pasa de 1.620.573 millones a 1.709.330 millones, un incremento de 88.757 millones de euros en apenas nueve meses. Es un aumento del 5,5 %, muy por encima de la media de la Unión Europea (4,9 %) y de la eurozona (4,5 %).
España es el tercer país que más deuda suma en valor absoluto, solo por detrás de Francia, que se endeuda en 176.918 millones, e Italia, que lo hace en 113.999 millones. Pero Francia e Italia tienen economías mucho mayores. España, siendo más pequeña, está aumentando su deuda casi al mismo ritmo que los gigantes.
En términos relativos, España también supera a Alemania, que crece un 3,5 %; a Italia, con un 3,8 %; a Suecia, que crece otro 3,8 %; a Dinamarca, que solo sube un 0,7 % tras haber incrementado sus impuestos un 2 %; y a Países Bajos, que eleva su deuda un 0,5 % mientras su recaudación crece un 3,5 %. Irlanda, directamente, reduce su deuda un 3 % tras reducir sus ingresos un 9,1 %.
Es decir, España es el único país que combina recaudación récord y deuda récord al mismo tiempo. Un país que ingresa como si fuese nórdico, pero que gasta como si no existiera mañana.
Si con 33.609 millones adicionales de recaudación en nueve meses no se reduce la deuda, sino que se incrementa en ese mismo periodo en 88.757 millones, ¿cuándo se va a reducir? ¿Qué más necesita el Estado para empezar a cuadrar sus cuentas?
La respuesta es evidente: España no tiene un problema de ingresos. Tiene un problema de gasto, de gestión y de prioridades.
España recauda como si fuese Suecia, pero maneja su gasto público como un país que ha renunciado a la planificación y al mantenimiento. Empiezo a pensar que ni siquiera sabemos por qué nos endeudamos.
Pero aquí nadie da explicaciones. Tampoco hay mucha gente que las pida. Estamos ante un silencio político que asusta.
No hay debate sobre la eficiencia del gasto.
No hay debate sobre la sostenibilidad de la deuda.
No hay debate sobre la calidad de los servicios públicos.
No hay debate sobre la productividad del sector público.
España no puede sostener un esfuerzo fiscal récord con una dirección política que evita afrontar los problemas estructurales. La falta de reformas, la ausencia de evaluación del gasto y la incapacidad para priorizar están llevando al país a una situación insostenible. Ingresamos más que nunca, pero vivimos peor que antes.
Somos líderes en recaudación, estamos entre los peores en deuda y del gasto público solo sabemos que no llega donde debe: ni a los cauces que se desbordan, ni a las vías que se rompen, ni a los servicios que se deterioran.
España es hoy un país que exige más a sus ciudadanos de lo que se exige a sí mismo. Un país que ingresa más que nunca y aun así vive peor que antes tiene un problema de Estado.