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en el recuerdoAlfonso Ussía

Figo, el madrileño

Figo es, ante todo, un ciudadano libre que sabe medir sus palabras y emitirlas desde su libertad. Vecino de Madrid. Portugués profundo. Por todo ello, envidiable y envidiado. Abre la boca, y los resentidos tiemblan

Luis Figo, el extraordinario futbolista portugués, experimentó en Barcelona los inicios paletos y xenófobos del llamado «Prusás». Los portugueses no entienden esas majaderías. El primer ministro socialista Guterres propuso, mediante un refrendo popular, el establecimiento de las autonomías en territorio luso. Y fue educadamente repudiada su ocurrencia. La cercanía de España y los disparates de los 17 reinos de taifas animaron a los portugueses a rechazar con contundencia el desbarajuste autonómico.

Florentino Pérez se trajo a Figo al Real Madrid, y en Madrid encontró cariño, admiración, tranquilidad y felicidad. Ahora es un madrileño más y, para colmo, un madrileño valiente y sincero que cada vez que abre la boca deja en ridículo a la ultraizquierda social-comunista. La izquierda portuguesa, desaparecido el comunista Cunhal, es una socialdemocracia moderada y, sobre todo y ante todo, portuguesa. Un portugués jamás podrá entender el odio a España de la izquierda española.

Figo se encontró en Madrid con su casa, siempre acompañado de su espectacular mujer. El fútbol en Madrid tiene mucha importancia, pero ni una letra más. No es político ni reivindicativo. Importan más los goles que marca el Real Madrid o el Atlético que el significado de «más que un club». En Madrid los clubes no son más que eso, instituciones centenarias dedicadas a competir con otros equipos, y no con los `poderes políticos'. Figo es un portugués de Madrid que será madrileño de corazón y patriota portugués hasta el fin de sus días. No confunde. Y culturalmente destaca en ese inmenso mundo rebosado de intereses personales, negocios, pasiones excedidas y periodismo sumiso.

El 2 de Mayo se caracterizó por dos acciones diferentes, cultas y populares. La del compositor y cantante Nacho Cano al recibir la Gran Cruz de la Orden del 2 de Mayo de manos de Isabel Ayuso, y la asistencia de Figo a un acontecimiento tan importante para Madrid como es una corrida de toros en Las Ventas del Espíritu Santo. El festival taurino también contó con el coraje empecinado de Isabel Ayuso, a la que algún día los taurinos tendrán que ofrecerle el homenaje que merece. Nacho Cano le entregó la banda que conlleva la Gran Cruz, y Madrid, capital del mundo de la tauromaquia, le debe, como mínimo, una ovación cerrada con el público puesto en pie. Porque la ultraizquierda, por antiespañola, también es antitaurina, y está dispuesta a terminar con siglos de Arte en movimiento y Arte estático, con siglos de poetas, músicos, pintores, compositores, escritores y escultores locales, nacionales y genios universales, que han acompañado al toro y al hombre con su talento clamoroso –el toreo es clamor–, desde Goya y Picasso hasta Hemingway y Jean Cocteau. Portugal ha dado muchos grandes toreros, y sobre todo, toreros a caballo, y en sus dehesas viven muchas y prestigiosas ganaderías, y Figo es también torero y taurino, y abrazó de nuevo a Madrid en la reapertura de su gran coso que, al decir de los taurinos, es el que da cortijos o nubla los futuros. Así que un día le comunicaron a Belmonte que Joselito había triunfado en Tarragona, y don Juan comentó: —Pues lo siento mucho por José—.

Eso sí. Figo, a pesar de la extravagancia separatista que predomina en Barcelona por la culpa del silencio, la complicidad, el miedo y la corrupción admitida por la sociedad, vivió y triunfó en una ciudad extraordinaria, que al cabo del tiempo se ha convertido en una vulgaridad cultural gracias al espanto que los barceloneses eligieron como alcaldesa. Vulgaridad cultural, social y económica en beneficio de la instauración obligada de la estupidez separatista. Por eso Figo vive en Madrid. Aquella Barcelona se terminó, y Madrid se ha convertido en la ciudad del presente y del futuro, de la libertad y la esperanza, a pesar de los ímprobos intentos de ensuciarla por parte de la ultraizquierda antiespañola.

Figo es, ante todo, un ciudadano libre que sabe medir sus palabras y emitirlas desde su libertad. Vecino de Madrid. Portugués profundo. Por todo ello, envidiable y envidiado. Abre la boca, y los resentidos tiemblan.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 4 de mayo de 2021
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