Fundado en 1910
Pecados capitalesMayte Alcaraz

Almodóvar, Bardem y Yoli, mejor en Cuba

Hay también asiento para Pedro Almodóvar en ese tour por los desfavorecidos en el mundo, ¡uníos! En Cuba se sabe bien lo que está sufriendo este hombre con la amenaza de que gobiernen PP y Vox. Está el manchego atribulado, no le llega la camisa de Dolce&Gabbana al cuello

Hollywood era solo una escala para dar el salto a donde comenzó todo, allí donde el comunismo saldó cuentas con ese capitalismo explotador y genocida, la bella isla que hizo del camarada Fidel un icono, un ejemplo del éxito del proletariado en la lucha final. No hagan caso cuando escuchen decir a los «hodiadores» (esa estajanovista máquina del fango, esa fachosfera que no para –ya lo dice Félix–), que la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ha aprovechado sus últimas tardes en la mollar alfombra del poder para hacerse con un billete en business que nos cuesta 7.701,64 euros, calzarse un Purificación García de alta costura y viajar porque ella lo vale a lucir palmito allende el rojerío de gaceta. Son solo habladurías, mentiras nada más. Los desaprensivos de la derecha les contarán que la ministra de Trabajo ha huido para no tener que explicar por qué su partido e IU han conseguido cero patatero en escaños en Castilla y León. Todo es una trola. Sepan que realmente Yolanda está ya a punto de emprender viaje al destino definitivo: ha pedido al presidente cubano Díaz-Canel que le muestre en vivo y en directo la miseria, la muerte y la desesperación de miles de cubanos que no tienen ni para comer y para quienes el suministro eléctrico es ya una quimera. Pero, quede claro desde ya, que todo es por culpa de Trump, que ha osado cerrar el grifo del petróleo de Venezuela, otro país fundamental en la mitología yolandista, que actuaba de pagafantas.

Háganse cargo de que nuestra vicepresidenta no irá sola a La Habana. El bendito régimen comunista ha fletado un avión que piensa llenar al completo con sus entusiastas activistas españoles, tertulianos, actores, cantantes, políticos, todos prestos a saborear las mieles de un sistema redistribuidor –de la pobreza– como Dios manda. Otro de los viajeros más esperado es Javier Bardem. Despojado de su Prada indumentario, de su chapa del no a la guerra y del pin de apoyo a Palestina, y todavía ronco de gritar en el escenario de los Oscar por los niños de Gaza –que no por los que mató ETA o los que murieron en Adamuz– el oscarizado jamón, jamón, se ha cubierto con la kufiya palestina, ha mandado invertir bien a sus asesores la fortuna cosechada gracias al capitalismo cinematográfico, y vuela ensayando en el avión la Internacional a dúo con Penélope. Ella, tan defensora de la agenda 2030 y luchadora incansable contra la huella de carbono, ha tenido que interrumpir la grabación de su publi de grandes cruceros que, como todo el mundo sabe, surcan las aguas con un combustible compuesto de nubes de algodón y marrón glasé.

Hay también asiento para Pedro Almodóvar en ese tour por los desfavorecidos en el mundo, ¡uníos! En Cuba se sabe bien lo que está sufriendo este hombre con la amenaza de que gobiernen PP y Vox. Está el manchego atribulado, no le llega la camisa de Dolce&Gabbana al cuello. De promoción por su nueva película, que estará nuevamente trufada de sus traumas mal resueltos, Pedro nos ha acongojado cuando le hemos oído decir esto: «La verdad es que estoy preocupadísimo, porque si sigue la cosa así, después de las elecciones vamos a vivir bajo un gobierno de derecha y ultraderecha, y yo no estoy capacitado para vivir en esta circunstancia. Me da terror, me cuesta asimilarlo». Nos hacemos cargo, querido obrero, porque, en realidad ¿qué has hecho tú para merecer esto?, ni lo que se va ni lo que vendrá. He de decirte que, para terror, el que nos asalta a algunos cuando vemos alguna de tus obras maestras. Sobre todo, aquella titulada Kika, en la que te recreabas en la violación a una mujer. Pero dónde va a parar ese alarde de feminismo o que te hayas visto salpicado en escándalos de cuentas en paraísos fiscales, con el miedo justificado a que los españoles decidan tener el Gobierno que les salga de la peineta. Es que no saben votar bien. Ya nos lo dijiste hace unos meses. Llegaste a llamar a los electores de derecha «ignorantes». Pero que quede claro que esto no es 'hodio'. Es salud mental y cariño por nuestra patria.

El avión va a tope. Allí se han acomodado Pablo Iglesias e Irene Montero –a Ione Belarra la han convidado, pero está desaparecida desde el domingo. La pareja ha tenido que dejar por unos días su mansión de Galapagar para tomar la medicina comunista que nos prescribieron a los demás. Después, ya si eso, igual rinden cuentas cuando vuelvan del paraíso cubano por su 0.74 en Castilla y León. Pero lo primero es lo primero: denunciar la tropelía democrática que está a punto de ordenar la Casa Blanca.

El pasaje de este vuelo tan cargado de justicia social lo completan Urtasun, Errejón, Bustinduy, Mónica García, Juan Carlos Monedero, Gabriel Rufián, Arnaldo Otegi, Alberto San Juan, Willy Toledo, Sira Rego y los activistas televisivos. Han invitado a Pedro, pero está muy ocupado luchando contra la ultraderecha. Cosas de los superhéroes. Pero, créanme, en el avión no cabe un alfiler. Lo peor es que llevan pasaje de vuelta a España, ese país capitalista.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas