El Patas
Sea investigado hasta el fondo el agredido, para que aprenda a ser más oportuno, y liberen a don Íñigo de minucias judiciales. La Justicia no es venganza, según el líder mundial más mundial entre los mundiales, y además, íntimo de Biden
Íñigo Errejón, alias El Patas, se ha escondido bastante durante los últimos días. La juez titular del Juzgado de Instrucción número 15 de Madrid le ha abierto diligencias después de investigar la agresión a patada limpia del moderado líder de Más Madrid a un enfermo oncológico que le pidió, a horas inoportunas, hacerse una foto con el afamado dirigente. Y la juez ha preguntado al Tribunal Supremo si el Patas está aforado, que lo está, para que la instancia superior se ocupe del asuntillo. Demasiada faramalla para tan breve barullo.
Un político, un líder mundial –como Sánchez se ha autodefinido–, tiene sobrado derecho a dar patadas a quienes le piden fotos cuando pasea tranquilamente por Lavapiés en compañía de un grupo de amigos y con alguna copa de más. Ah, la juventud. Por otra parte, el ciudadano que recibió la patada de don Iñigo, no le advirtió previamente de su estado de salud y de la hernia que se le había producido durante la operación quirúrgica de la que había sido intervenido para extirparle un tumor maligno. Si el presumiblemente pateado le hubiera dicho «don Íñigo, tengo una hernia en la zona ventral izquierda», den por seguro que la patada no se habría llevado a efecto. Las cosas como son. Hay que aproximarse al equilibrio emocional del señor dirigente de Más Madrid, Más País y Más Hemisferio con más generosidad en la comprensión.
Recuerdo un suceso de parecida trascendencia. Fui testigo de niño. El Real Madrid «C», tenía un delantero centro fuertísimo pero bastante torpe. Se apellidaba Peñón, como el de Gibraltar. En una tarde aciaga, Peñón marró dos penaltis y falló siete goles cantados. El Aranjuez «B» venció por un gol a cero. El público se concentró en la salida de los vestuarios, y cuando Peñón apareció, fue groseramente silbado. Y un viejecito, irascible e indignado con los fallos de Peñón, se acercó al jugador y le afeó su falta de puntería. Peñón tenía dos opciones. O pasar del viejecito rumbo al autobús, o darle una patada. Optó por la segunda.
Pateó al impertinente anciano, y ante mi estupor infantil, la Policía detuvo a Peñón, en lugar de esposar al vetusto aficionado. La imagen del impertinente viejo retorciéndose de dolor en el suelo y del noble futbolista Peñón entrando en el coche policial, me produjo un alto desasosiego. A un futbolista que lanza el balón a la grada en dos penaltis consecutivos, y falla siete goles cantados, uno de ellos con el portero contrario lesionado sobre el césped, no se le puede decir que es un petardo. Del mismo modo, que en horas de asueto y diversión, un gran dirigente político no está obligado a posar con un señor que no conoce de nada por un capricho fotográfico. Y si no lo conocía de nada, ¿cómo iba a saber lo de la hernia y la operación oncológica? Este asunto se nos ha ido de las manos.
Creo, sinceramente, que la juez está obligada a investigar al pateado y no al Patas. Ese cambio en la investigación tiene una ventaja. Que el anciano pateado por el Patas no está aforado, y de esa guisa no es necesario molestar a los magistrados del Tribunal Supremo. Se le toma declaración y se ordena su ingreso en prisión por molestar en horas de descanso a un líder mundial, ecológico y sostenible. ¿Qué la naturaleza le ha dotado de unas piernas muy largas? Que sea investigada la naturaleza. El Patas no diseñó genéticamente su cuerpo. Si el procedimiento sigue su curso, don Íñigo Errejón podría ser juzgado y condenado. Con toda probabilidad, su condena la penaría como Juana Rivas, en su casa. Le dejarían salir cuatro días a la semana para no perder el contacto con las altas esferas de la política internacional. Pero la angustia moral de una condena, le acompañaría durante toda la vida.
Sea investigado hasta el fondo el agredido, para que aprenda a ser más oportuno, y liberen a don Íñigo de minucias judiciales. La Justicia no es venganza, según el líder mundial más mundial entre los mundiales, y además, íntimo de Biden.
- Publicado en la web de Alfonso Ussía el 18 de junio de 2021