De Nefertitis Sonsoles a Lady Cloacas
Siguiendo el síndrome del generoso abuelo Florenci de Jordi Pujol, Sonsoles tenía una fortuna oculta en una caja de seguridad en el despacho de su marido, pagado por Ferraz, procedente de la herencia de su madre, «de mi suegra», ha justificado el yerno
Sonsoles Espinosa, mujer de Rodríguez Zapatero, compartía con él, según el juez, una cuenta bancaria en la que ingresó más de un millón y medio de euros entre 2020 y 2025. Con 65 años, es hija de un militar, destinado en Ávila cuando ella nació. Después, la familia se mudó a León en cuya universidad Sonsoles conoció a José Luis, y ambos contrajeron matrimonio en la ermita de Nuestra Señora de Sonsoles de la capital abulense. Ha sido profesora de música y como soprano formó parte de los coros de RTVE y del Teatro Real. La pareja se cambió a Madrid en 2000, justo cuatro años antes de que entrara a vivir en el Palacio de la Moncloa, tras ganar el padre unas elecciones celebradas en medio de la conmoción por el asesinato de casi 200 personas en el mayor atentado de la historia de Europa: el 11-M.
Hoy, la UDEF sitúa a la mujer del expresidente en varias cuentas que recibieron pagos de la trama por la que se ha imputado a su marido, así que corre el riesgo de que las pesquisas del juez Calama le alcancen: bien como cooperadora necesaria o bien como partícipe a título lucrativo del blanqueo de capitales que se atribuye a su esposo. Es decir, lo peor que le podría pasar es que se demostrase que se benefició económicamente de la comisión de un delito, aunque no hubiera participado en él. Según el informe de la UDEF, comparte un depósito con su marido receptor de abonos de 445.000 euros entre el 11 de marzo de 2021 y el 20 de junio de 2025, que fueron realizados por la empresa pantalla 'Análisis Relevante'.
Siguiendo el síndrome del generoso abuelo Florenci de Jordi Pujol, Sonsoles tenía una fortuna oculta en una caja de seguridad en el despacho de su marido, pagado por Ferraz, procedente de la herencia de su madre, «de mi suegra», ha justificado el yerno. Allí el ajuar de la nueva Nerfertiti Sonsoles brillaba más que el pelo decolorado de Leire. Otra fémina mezclada en los negocios de sus parejas o jefes. Todo es feminismo socialista. ZP movía ficha y Sonsoles se beneficiaba. Santos dirigía (veremos si con el aval del One) y Díez ejecutaba con la prestancia y buena factura que caracteriza a Lady Cloacas que, como las demás, terminó también trabajando en Correos sin haber pegado un sello en vida. Luego está Begoña, después las hijas del expresidente, Laura y Alba, y antes Jéssica y las demás chicas del montón. E Irene Montero; todas las mujeres directamente relacionadas con los jerarcas de la izquierda bailando al son que marcan sus hombres y aprovechándose de su larga sombra de poder e influencia. Podían haber elegido el lado bueno, pero ese es más duro. Hay que trabajar, estudiar, currarse los contactos, acaso presentarse a oposiciones, echar muchas horas para que tus jefes te promocionen, cubrir bajas de otros, ejercer de becaria. Vamos, lo que toda hija de vecina hemos hecho siempre.
Eso ocurría hasta que llegaron Sonsoles, Laura, Alba, Begoña, Leire, Jessica, Irene… y muchas otras y demostraron que el medro conyugal, filial o político, es mucho más efectivo que echar un currículum al aire. Como todas las tramas -hasta nueve sumarios investigan al equipo y familia de Sánchez- están conectadas, debería donar Espinosa ese joyero, que su Ra particular -del que dice ahora Óscar Puente que es un ciudadano «particular»- tenía guardado en la caja fuerte del despacho, a la simpar Leire. Ella sí que luciría bien esas joyas, dignas de la mano derecha de un sátrapa.