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en el recuerdoAlfonso Ussía

El obediente

Si todos los grandes medios impresos sobreviven gracias a los impuestos de los españoles, si han perdido lectores –y en muchos casos la vergüenza–, si por separado padecen las consecuencias de una mala gestión empresarial, ¿por qué no se unen y se funden en un sólo medio, una sola empresa y una sola calamidad subvencionada?

Ese día la luz alcanzó en España su precio más alto. A Rajoy, los desgarramantas de Podemos le montaron un tiberio cuando la luz, durante su mandato, subió un 4%.

Ese día, Espinar, desde la molicie que procura el aire acondicionado de su casa, dijo que la solución pasaba por no conectar, con 40 grados de temperatura, el aire acondicionado en los hogares españoles. Ese día, repito, la luz en España se convirtió en un lujo. Sólo en un año, un 188% más cara. Y el día anterior, se despidió Messi entre caudalosos llantos.

Ese día, ningún periódico impreso le concedió importancia a la subida de la luz. Y las portadas, no por casualidad, se ocuparon de los llantos de Messi. Unas portadas idénticas. Las de ABC, El Mundo, El País, El Periódico, La Vanguardia, La Razón, y muchas cabeceras más modestas.

No soy periodista, pero amo al periodismo libre, que ha sido, como colaborador, la razón de mi vida profesional. Cuando yo escribía en ABC, el diario de los Luca de Tena no compartía portadas con los periódicos de la competencia. Cada periódico era libre. La imagen de las seis portadas idénticas, engrandeciendo una noticia que corresponde a la sección de 'Deportes' y obviando el aumento del 188% de la factura de la luz, me consternó. Y proyecté un sencillo plan de salvación económica del periodismo subvencionado por el gobierno.

Si todos los grandes medios impresos sobreviven gracias a los impuestos de los españoles, si han perdido lectores –y en muchos casos la vergüenza–, si por separado padecen las consecuencias de una mala gestión empresarial, ¿por qué no se unen y se funden en un sólo medio, una sola empresa y una sola calamidad subvencionada?

Siendo seis las empresas editoras, sobran cinco. Si seis son los presidentes, cinco sobran. Si seis los consejeros-delegados –ahora CEO–, sobran los mismos que dedos de una mano. Y si seis los directores, con uno que dirija los seis periódicos, sería suficiente. Con las ventajas de la inmediatez en las noticias que el progreso digital ha producido, ¿para qué mantener seis diarios impresos si con uno es más que suficiente?

Por otra parte, cuando la subvención desde el Poder se hace imprescindible para sobrevivir, resulta más cómodo para unos y para otros, para el subvencionador y los subvencionados, que el receptor del dinero público sea un solo diario. Ya no importan los principios y valores editoriales. La pasta es el único principio y el valor único.

De tal modo, que la fusión de ABC, El País, El Mundo, La Vanguardia, El Periódico y La Razón, daría lugar a la impresión de un nuevo diario que podría tener como cabecera El Obediente. Editado por una empresa, con un presidente, un CEO, un director, un director adjunto, y una sola Redacción. La reducción de gastos sería asombrosa, y con El Obediente en marcha, la dilapidación del dinero público se resignaría a un solo medio impreso. Nada hay que inventar. En El Obediente se instalaría en un buen despacho, el comisario político del Gobierno, que sería el responsable de revisar cada jornada el contenido del nuevo periódico, de tal modo que no habría sorpresas ni sustos desagradables. ¿Qué la luz supera un aumento de precio del 200 por ciento? Silencio. La portada para Messi desembarcando del avión que le ha llevado a París.

Una empresa privada rescatada de la ruina, es menos gravosa que seis.

Se trata de una idea, un proyecto, una salvación, un reto.

El Obediente, en marcha.

Lo mejor para todos.

Y si la cabecera El Obediente no gusta, propongo el Plus Ultra.

Para encajar mejor en la situación actual.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 11 de agosto de 2021
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