La final
«La plaza de las Tendillas será el epicentro de la celebración, como sucede cuando la Selección Española o el Córdoba CF regalan alguna alegría de las gordas»
Los ritmos de un Mundial de Fútbol están muy bien marcados. Desde las eliminatorias a las clasificatorias para desembocar en la gran final, ese momento en el que todos sueñan pero que sólo está reservado a dos selecciones. Esta cadencia de acontecimientos se suceden a una velocidad tal que acaba contagiando incluso a quienes este deporte no figura entre sus predilecciones.
Así, el progresivo ascenso de la Selección Española ha hecho que cada día se hayan puesto más ojos sobre ella, sobre todo por parte de aquellos que no son capaces de dar más de tres nombres de jugadores. Y cuando esto es así es porque el fútbol trasciende su hábitat natural y se convierte en un fenómeno social que esta noche va a paralizar todo aquello que no está frente a la pantalla de un televisor sintonizado con el encuentro.
Aquellos que el fútbol no forma parte de nuestras predilecciones hemos aprendido mucho en estas semanas, como que el jugador de las melenas se llama Cucurella y que hay que evitar a toda costa los comentarios de Televisión Española. Aunque se escuche con algo de desfase, siempre es preferible cualquier emisora de radio.
En el plano local, unos 5.000 cordobeses -porque no caben más- se reunirán ante la pantalla gigante que Emacsa, siempre rumbosa, pone en el recinto de El Arenal mientras el resto ocuparán bares o se quedarán en sus casas poniendo la banda sonora a unas calles donde se podrá seguir el desarrollo del partido sólo con escuchar las reacciones que se escapen por las ventanas.
Como se da por descontado que habrá victoria, luego habrá celebración en la plaza de las Tendillas mientras decenas y decenas de coches celebrarán la segunda estrella por calles y avenidas, con bocinas y gritos de celebración. Y banderas al viento.
Un rasgo característico de toda celebración deportiva es hacerlo en grupo. Que uno se quede solo en su casa compartiendo su euforia con el televisor no es la mejor manera de festejar la victoria de la Selección Española. Hay que salir a la calle y sumarse a otros a quienes no se conoce de nada pero tienen el mismo grado de júbilo.
Al poco, la plaza de las Tendillas será el epicentro de la celebración, como sucede cada vez que la Selección Española o el Córdoba CF regalan alguna alegría de las gordas. Desde el jueves están protegidos por altas vallas tanto los jardincitos de los laterales como el monumento al Gran Capitán. Al ver este grado de seguridad alrededor de la fuente cualquier bienintencionado puede pensar que el Ayuntamiento quiere evitar que ocurra alguna caída a quien intente subir a la escultura. Nunca lo reconocerá el Consistorio pero la verdadera razón de esta prohibición es impedir que alguien gatee hasta lo más alto del monumento y que una vez allí pille una infección o algo peor con la suciedad y la roña acumulada durante años sobre el paciente Gonzalo Fernández de Córdoba.