La patada de Errejón
Le deseo una rápida recomendación de la fiscal general, y pelillos a la mar. Errejón, cuando pateó al anciano, no sabía que le habían operado de un cáncer. De saberlo, en lugar de una patada, le habría propinado dos
Una juez sin corazón ha decidido sentar en el banquillo a Iñigo Errejón. Le acusa de haber propinado una patada en el estómago a un anciano enfermo de cáncer. Es decir, que le acusa por nada, porque patear a un viejo enfermo de cáncer es algo habitual en España. De haber sido una banda de menas, el anciano con problemas oncológicos, podría haber pasado a mejor vida. Además, el provocador fue la presumible víctima.
El señor Errejón volvía a casa acompañado de unos amigos después de tomarse unas copas. Y el anciano le pidió que posara junto a él para guardar un recuerdo del memorable encuentro. No es fácil toparse por la noche con un personaje tan importante como Errejón. Pero el dirigente de Más Madrid y Más País, no pasaba por sus mejores momentos. Y muy amablemente, le dijo al enfermo –posteriormente pateado-, que eso de hacerse un «selfie» era trabajo, y que él no acostumbra a trabajar en las madrugadas. Fue entonces cuando se lo quitó de encima dándole una patada, que es una manera muy efectiva y recomendable para librarse de un ciudadano inoportuno.
No obstante, la juez, de acuerdo a las grabaciones y declaraciones de varios testigos que se hallaban en el lugar de los hechos, ha considerado que sí, que muy probablemente Errejón se deshizo del ciudadano a patada limpia. Muy extraña reacción, por cuanto Errejón es un chico muy bien educado. El defecto de Errejón no es su afición a dar patadas en los estómagos de los ancianos, sino la macedonia de sus ideas.
Es un chico comunista, cuyo único objetivo es propinar toda suerte de golpes y patadas a la libertad. En su intimidad, me informan mis gargantas profundas, es encantador, y tiene mucho éxito con las más pijas de su partido. Para enamorar a una fea no son necesarias muchas alforjas. Pero encandilar a unas pijas del ámbito podemita no está al alcance de cualquiera. Y todas comen de su mano, porque se trata de un atleta de la virilidad, y en las distancias cortas, cuando adquiere confianza, muy divertido. Cuenta las cosas con mucha gracia. Es lógico, porque tampoco es sencillo cobrar de una beca concedida a dedo, y no cumplir con los requisitos imprescindibles para ingresar en su cuenta los devengos de su inasistencia. Cobraba de la Universidad de Málaga, y aquí viene lo más divertido, sin pisar la Universidad de Málaga, y hace falta mucho talento para culminar tan agradable chollo.
¿Su defecto, aparte de ser comunista y haberse aliado con los tiranos de todo el mundo? Un temperamento, en ocasiones, irritable. No le gusta que le lleven la contraria, y se encocora. Recuerda al pavo silvestre de Terranova, que se encocora mucho cuando aparece otro pavo de su misma especie con la intención de soplarle la pava. Así lo describe el gran ornitólogo canadiense Thomas de La Menieure: «Un pavo muy encocorado durante el celo, pero simultáneamente, de muy agradable trato. Cuando advierte la presencia de turistas ancianos, se lía a patadas con ellos. Por lo demás, un ave de gran belleza que se lleva al huerto a las mejores pavas».
Creo que la juez se ha desmedido. Pegar patadas a la ancianidad no puede considerarse una falta leve. Ayer mismo, me hallaba en la terraza de un local asturiano, cuando pasó una anciana ante mí. Me miró. Interpreté que su mirada contenía un mensaje de odio. No me dijo nada, pero sus ojos hablaban. Siguió su paso, y cuando calculé que podía «errejonearla» por detrás, le propiné un puntapié en el culo de muy complicada superación. Se indignó la vieja, pero se llevó la patada puesta. Y todo el personal que presenció los hechos, me felicitó por mi serena decisión. –Ha hecho usted muy bien. Su mirada no tenía pase-. Dar patadas a la gente de avanzada edad no puede considerarse delito en una nación progresista y «sostenible».
Lo «sostenible» siempre es bueno, y lo bueno no puede llevar a nadie al banquillo de los acusados.
Le deseo una rápida recomendación de la fiscal general, y pelillos a la mar. Errejón, cuando pateó al anciano, no sabía que le habían operado de un cáncer. De saberlo, en lugar de una patada, le habría propinado dos.
- Publicado en la web de Alfonso Ussía el 19 de agosto de 2021