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en primera líneaAndrés Muñoz Machado

El último Kondratieff

Parece como si los gestores hayan incorporado a su trabajo y prácticas mucho de lo aprendido con los grandes ciclos económicos y que ello ha ocurrido mucho menos entre los representantes de la vida política

La economía sufre ciclos que traen consigo abundancia o escasez, empleo o paro. No se ha conseguido evitar los ciclos, aunque cada vez se sabe más sobre sus orígenes y manifestaciones. Suponen siempre un reto para el emprendimiento y la creación.

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El Debate (Asistido por IA)

Se han identificado diversas causas de los ciclos, haciéndose corresponder, a cada uno, una explicación más o menos diferente. De todas ellas, quizás una de las más curiosas es su relación con las manchas solares. Su aparición, se decía, influía sobre el clima de la Tierra, éste sobre la agricultura y la agricultura sobre la alimentación, sobre el bienestar.

Los denominados ciclos de Kondratieff fueron descritos por el economista ruso Nikolai Kondratieff, y se refieren a la marcha de la economía a largo plazo (50 años). Explicó sus oscilaciones por motivos distintos a las contradicciones internas del capitalismo, lo que parece fue una de las acusaciones por las que fue ejecutado durante el régimen dictatorial de Stalin, ya que semejante hipótesis iba en contra de la ideología imperante.

Kondratieff formuló la tesis de que la economía sufre ciclos que se corresponden con la aparición de una tecnología, que se desarrolla y juega un papel preponderante durante unos cincuenta años. Después es sustituida por otra con comportamiento similar. Se han identificado ciclos de Kondratieff desde principios del siglo XIX, haciéndolos corresponder con la utilización de la máquina de vapor; la expansión del transporte ferroviario y la necesidad de fabricar sus componentes de acero; el automóvil; los electrodomésticos; las tecnologías de la información (el último de ellos), de las que la inteligencia artificial es una prolongación. Cada vez que se cree que el mundo está en uno, surgen nuevas opiniones sobre el nacimiento del siguiente y su tecnología asociada. En cada ciclo se sucede la prosperidad, la recesión, la depresión y el auge.

El crecimiento inicial de la economía en los ciclos de Kondratieff suele recibir una explicación bastante sencilla. Un mundo vacío de automóviles experimentó una fortísima demanda de los mismos cuando los hubo, las fábricas se llenaron de pedidos, hubo un auge, hubo empleo. Cuando el mundo se llenó de automóviles, la demanda cayó y la actividad económica decreció. La nueva tecnología fueron los electrodomésticos, con los que ocurrió algo parecido, y así sucesivamente.

Es especialmente importante reseñar que, en cada ciclo, han avanzado de modo paralelo a la tecnología dominante y de manera notable, las técnicas de organización empresarial, de gestión, de las que surgieron y surgen nuevos modelos que se han ido divulgando. Todas ellas suelen fundarse en los mejores conocimientos adquiridos acerca del comportamiento humano en el seno de la empresa. Cuando en alguna publicación se habla del automóvil como de «la máquina que cambió el mundo» se está haciendo alusión a las amplias aportaciones que la ingeniería de organización tuvo ocasión de desarrollar con motivo de su fabricación. Fue la combinación de ambas (automóvil+ organización) lo que apoyó el auge del ciclo. Estas técnicas han ido penetrando en los demás sectores industriales y de servicios, en las administraciones públicas y contándose entre las causas más importantes de los grandes crecimientos de la productividad.

Los modelos de gestión más aceptados actualmente son modelos basados en la integración y colaboración del trabajador en la empresa, y en la satisfacción de todas las «partes interesadas». Están alejados tanto del fomento del más puro individualismo como del enfrentamiento entre los ocupantes de los distintos niveles organizativos.

Un conocido directivo norteamericano, perteneciente a la American Business Round Table, vino a resumirlo diciendo: «Los grandes empleadores están invirtiendo en sus trabajadores y sus comunidades porque saben que es el único camino que los llevará al éxito a largo plazo. Estos principios modernizados reflejan el compromiso inquebrantable de la comunidad empresarial de continuar impulsando una economía que satisfaga a todos …».

Juicios como éste abundan en todos los países y sistemas. Son manifestaciones del deseo de que en los objetivos de todo tipo de organizaciones estén embebidos propósitos como: entregar valor a los clientes; invertir en la formación de los empleados; negociar con limpieza con los proveedores; asistir a las comunidades en las que reside nuestro negocio; generar valor a largo plazo para los partícipes, ya que en ellos reside el capital que permite a las organizaciones invertir, crecer e innovar. Esta filosofía básica de gestión es la de modelos como la Responsabilidad Social Corporativa, la Excelencia, el ESG. Son las grandes lecciones que se han aprendido al responder a retos como los de los ciclos de Kondratieff.

Los modelos de gestión han de corresponderse con el modelo socio-político-económico en las que las organizaciones se insertan. Ambos deben incorporar prácticas y valores compatibles. La pregunta en nuestros días es hasta qué punto los esquemas socio-políticos han evolucionado de modo tan intenso como lo han hecho los modelos de gestión, hasta que punto predican también la participación en las tareas, el compromiso, la colaboración que se busca en los modelos de gestión empresarial o por el contrario siguen anclados en ideologías y tesis que no han sabido incorporar las experiencias de los últimos doscientos años. Hasta qué punto lo que quieren ser valores y prácticas adecuados en la gestión empresarial se contraponen con los modelos socio-políticos que se defienden en su entorno.

Una explicación de la diferencia de productividad entre países es la mayor o menor armonía entre el modelo político-social y el modelo de gestión de organizaciones, es la inexistencia de un capital social que armonice el uno con el otro.

Parece como si los gestores hayan incorporado a su trabajo y prácticas mucho de lo aprendido con los grandes ciclos económicos y que ello ha ocurrido mucho menos entre los representantes de la vida política.

  • Andrés Muñoz Machado es doctor ingeniero industrial
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