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HorizonteRamón Pérez-Maura

Nuestras elecciones, pasado mañana

Objetivamente hablando, durante los últimos dos años Israel ha tenido un éxito extraordinario a la hora de debilitar de manera muy significativa a sus enemigos. No lo olvidemos: es un país en guerra con varios enemigos declarados

Israel tiene elecciones generales pasado mañana martes. Muchos han dado por descontado que Benjamín Netanyahu perderá estos comicios después de 19 años como primer ministro en tres periodos diferentes. Creo que son unas elecciones de la máxima trascendencia para todo Occidente, porque el Estado de Israel es nuestra cabeza de puente en Oriente Medio, el defensor de nuestros valores. Y el que ayudaba a España hasta que Sánchez se empeñó en convertirle en nuestro enemigo. Pero estoy convencido de que, si el 29 de noviembre se produce en España el cambio político que yo deseo y ustedes conocen, Israel volverá a estar alineado con España, sea quien sea el que forme Gobierno allí tras las elecciones pasado mañana.

Objetivamente hablando, durante los últimos dos años Israel ha tenido un éxito extraordinario a la hora de debilitar de manera muy significativa a sus enemigos. No lo olvidemos: es un país en guerra con varios enemigos declarados que buscan su destrucción. Incluyendo a la ultraizquierda que Gobierna en España y que quiere una Palestina soberana desde el Jordán hasta el mar. Junto a España están Irán, Hamas, Hizbollah, Siria, los hutíes... No hay mejor compañía… Afortunadamente, después de un trauma y una conmoción inimaginables del 7 de octubre, nos encontramos hoy en una situación completamente diferente. Pero no nos engañemos. Es cierto que en Oriente Medio las victorias suelen durar poco tiempo y los escenarios cambian a velocidad pasmosa.

Entretanto, Israel ha logrado establecer una economía muy sólida y con capacidad de adaptación a las circunstancias. Aunque demasiadas familias sufren los costes de estas guerras, los sectores más vulnerables de la sociedad israelí no han perdido la ilusión ni la confianza.

Los pocos que abandonan el país no son jóvenes buscando otra tierra de promisión. Suelen ser personas con mayores recursos económicos que buscan vivir con menos estrés, lejos del conflicto. Sin embargo, a medida que pasan tiempo en Occidente, descubren que el antisemitismo les persigue como nunca habrían imaginado. No sé si el antisemitismo llegó a desaparecer alguna vez en Occidente, pero sí sé que hoy está muy presente en Europa.

En estas circunstancias la aliá continúa y seguirá siendo fuerte, porque demasiadas regiones del mundo se están convirtiendo en lugares cada vez más hostiles para los judíos. La aliá es la inmigración judía a Israel y desde su creación en 1948. Es un concepto central en la cultura y la religión judía y constituye la base fundamental del sionismo.

La experiencia de Netanyahu se echará mucho de menos cuando decida dejar de presentarse a las elecciones. Es un político extraordinariamente hábil. Nadie le supera en su capacidad para asegurarse el apoyo de su base electoral y construir las coaliciones necesarias para gobernar. Además, ha desempeñado un papel fundamental a la hora de convertir el milagro de Israel en una realidad.

El mero hecho de que exista un bloque político definido esencialmente por su oposición a Bibi lo dice todo. Veremos qué pasa el martes. Yo apuesto a que logrará formar una nueva coalición de Gobierno.

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