Cartas al director
Por una política con ética
En estos tiempos de desconcierto político y decadencia moral, siento la necesidad de alzar la voz para pedir algo tan esencial como urgente: una política inspirada en los valores de la antigua Grecia, donde gobernar era un servicio al pueblo, y la ética, el honor y la palabra era virtudes irrenunciables.
España no puede seguir siendo herencia de un sistema que permite la proliferación de líderes sin formación, sin principios y sin respeto por el ciudadano. Es inadmisible que tantos cargos públicos carezcan de preparación y vocación de servicio. Lo que vivimos hoy se aleja de los valores democráticos y constitucionales que tanto costó alcanzar.
Necesitamos políticos con moral intachable, con educación, respeto a la ley y sentido del bien común. Es hora de que los partidos limpien sus filas y expulsen a quienes degradan la política. Sin representantes dignos, no hay democracia real.
La Constitución no es un adorno: es el pacto común que nos une. Violaciones como la corrupción, la manipulación del lenguaje o la polarización social son ataques directos a ese pacto. Y el pueblo español no votó para ser burlado ni utilizado.
La imagen que proyecta hoy España —dividida, gobernada por intereses particulares— daña gravemente nuestra convivencia, la confianza ciudadana y el futuro del país. Si quienes ostentan el poder tuvieran un mínimo de vergüenza, sabrían que deben dimitir y dejar paso a personas cualificadas moral e intelectualmente.
España merece una política con principios, humanidad y sentido de Estado. Tal vez sea ingenua, pero las grandes transformaciones comienzan con una voz que dice lo que muchos piensan y callan.