Cartas al director
Cuidado con el perro
Todavía perdura en algunos lugares la costumbre de poner un cartel a la puerta de la finca o del jardín aquello de «cuidado con el perro.».
La expresión «que perro eres» entre otros matices indica la poca actitud y aptitud de algunas personas para desempeñar las responsabilidades de su cargo o trabajo. Los viejos castellanos con experiencia y sabiduría decían: «yo no quiero perros a mi lado y menos de dos patas». Podríamos hoy parafrasear, cuidado con el político al que se le pega lo ajeno, cuidado con el empresario que hace trabajar más de la cuenta, cuidado con el sindicalista que se apunta a la comida y no al trabajo, cuidado con la ideología queer, cuidado con los presuntos salvadores de la patria en aras del progreso que son capaces de vender a su padre si es preciso para seguir en la poltrona, cuidado con los jueces, recuerden el dicho «que tengas pleitos y los ganes».
También podríamos decir cuidado con el pueblo que quita y pone gobernantes, cuidado con el pueblo cuando tiene principios y no reniega de su orígenes y su valores, con ese pueblo que es capaz de un dos de mayo, de conquistar un continente. Cuidado con el pueblo pues como dice la canción un pueblo es, un pueblo es…. Decía María Ostiz «con una frase no se gana un pueblo… ni con una canción que impregne el odio…. a un pueblo hay que ganarlo con respeto».
Que es el pueblo? Podríamos decir con tono burlón el pueblo es ingenuo, sufrido, fácil de engañar, capaz de rebelarse y castigar a quienes le maltratan, no es fácil saber lo que quiere el pueblo. La tentación es creer que vivimos lo irremediable, tenemos que dejar de ser ciudadanos y convertirnos en pueblo, aunque este sea engañado, ofendido, robado…. Nos habla, decían de Lincoln, como si todos fuésemos inteligentes. El novelista Beigbeder dice: «no hay que tratar al pueblo como si fuera imbécil ni olvidar nunca que lo es». Pues eso cuidado.