Cartas al director
La política social del PSOE
Llenar la cesta de la compra estos días se ha convertido en una hazaña, no por falta de productos, sino por falta euros. Cada visita al supermercado es un sobresalto: los huevos, la leche, la carne, el aceite...productos básicos que, apenas hace unos años, no pesaban tanto en el presupuesto familiar. Hoy, sin embargo, la subida generalizada de precios —con una inflación persistente e inasumible para muchos hogares — convierte la compra semanal en un ejercicio de contabilidad de guerra.
¿A quién responsabilizar? A una política social del PSOE que, bajo la máscara del progresismo, ha disparado el gasto público, penalizado al empresario y desincentivado el esfuerzo. Los impuestos crecen, las cotizaciones aumentan, la rigidez laboral asfixia a las pymes y autónomos, mientras desde Moncloa se presume de «justicia social». Pero la justicia que no se paga, no existe. Y alguien la paga: usted, yo, los que madrugan...
Las ayudas, subvenciones y planes de escudo social son un parche que no tapa el agujero estructural que esta política genera. Mientras se sostiene artificialmente el consumo con subsidios, se castiga la producción. El resultado: menos inversión, menos empleo real, más dependencia del Estado... y precios que no paran de subir.
La paradoja es cruel: se promete proteger al vulnerable, pero se encarece la vida del trabajador medio, del padre o madre que, sin ayudas, ha de sostener su hogar en un entorno hostil para la empresa, la productividad y la libertad económica.
Quizá haya llegado el momento de dejar de gobernar con consignas y volver a mirar de frente a quien, de verdad, sostiene este país: el que crea empleo, paga impuestos y aún intenta llenar la cesta de la compra sin perder la dignidad.