Fundado en 1910
MI TORRE DE MARFILIgnacio Crespí de Valldaura

El catolicismo, la religión que mejor conecta con la naturaleza humana

El anuncio de su llegada, tras materializarse, continúa resonando con un eco de lo más atronador en nuestros días, con tal fuerza que el cristianismo es el credo más practicado –y perseguido– en pleno siglo XXI

Todos venimos al mundo a través de una comunidad trinitaria (un hombre, una mujer y el amor sellado entre ambos). Así pues, la Religión Católica es la que mejor se mimetiza con la naturaleza humana, al ser la única que reconoce que ha dado origen a todo un Dios Trinitario (Padre, Hijo y Espíritu Santo).

A esto, cabe añadir otra coincidencia, que es que el Espíritu Santo representa el amor entre el Padre y el Hijo, habida cuenta de que el amor es lo que une al padre y a la madre en una trinidad procreadora.

En otras palabras, he llegado a la conclusión de que la Santísima Trinidad es la manera de entender a Dios que mejor conecta con la humanidad, puesto que Quien ha dado origen a todo –el Creador– forma parte de una Trinidad (el Padre junto al Hijo y al Espíritu Santo que encarna el amor), del mismo modo que el hombre y la mujer tienen la capacidad de generar vida a través de una unión amorosa.

Además de que, en ambos casos, hay una comunión trinitaria que se hace trinidad a través del amor, cabe añadir que los católicos creemos en un Dios infinitamente generoso, puesto que es un Creador que le otorga a sus criaturas –a sus seres creados– el gigantesco privilegio de crear (de procrear); y no sólo eso, sino de crear (procrear) impulsados por el mismo móvil: véase por obra y gracia del amor. ¿Qué deidad hace tan sumamente partícipes a los hombres de sí misma?

A todo esto, es preciso agregar que el catolicismo es la religión que reconoce que las personas han sido creadas a imagen y semejanza de Dios. Repito: ¿Qué deidad hace tan sumamente partícipes a los hombres de sí misma?

Para más inri, Dios nos ofrece un modelo de Sagrada Familia humana al que seguir como ejemplo, compuesto por Jesús, María y José (otra comunidad trinitaria, por cierto); pero no todo termina aquí: nos envió a Dios Hijo hecho hombre para mimetizarse con nuestra humanidad y redimirla. Repito: ¿Qué deidad hace tan sumamente partícipes a los hombres de sí misma?

A todo lo dicho, anexémosle lo siguiente: Jesucristo es la única persona –el único humano– que se ha reconocido a sí mismo como Dios, único y verdadero, y no como un dios más entre miles (como sí se hacía con los faraones y con otras autoridades políticas). Además de esto, fue anunciada previamente su venida durante siglos –e incluso milenios– a través de las Sagradas Escrituras (por intervención del Espíritu Santo, Quien, como rezamos en el Credo, «habló por los profetas»)

Para colmo, el anuncio de su llegada, tras materializarse, continúa resonando con un eco de lo más atronador en nuestros días, con tal fuerza que el cristianismo es el credo más practicado –y perseguido– en pleno siglo XXI; y la Biblia, el libro más traducido, distribuido, difundido, presente, consultado y citado de la historia de la humanidad; ello sin contar que el calendario –con su «antes» y «después de Cristo» como referencia– es el más extendido del planeta, incluso en aquellos países donde la religión mayoritaria no es cristiana.

«¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!» (Mateo 4, 23).

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas