Cartas al director
El timón del aborto: ¿cortina o guillotina?
En un país donde se practican más de cien mil abortos voluntarios anuales desde hace décadas, con independencia del partido que gobierne, se pretende convertir la cuestión del aborto en una especie de cortina de humo que se lanzan y devuelven unos a otros con vergonzosa frivolidad. El poderoso lobby del aborto esconde su patita detrás del progresismo de izquierdas o derechas presentando su «producto» bajo un brillante envoltorio de conquistados derechos y libertades por el que, en la mayoría de los casos, la mujer suele pagar un alto y traumático precio de culpa y tristeza. Sin embargo, tras la aparente solución fácil que nos venden para la mujer que no deseaba quedarse embarazada o que no encontró comprensión en su entorno para sacar adelante la vida de su hijo, se encuentra la rica y poderosísima industria del aborto: una multinacional de la muerte que responde a una amplia variedad de negocios e intereses crematísticos, y que ha conseguido convertirlo en timón y guía del feminismo a través del cual «orientan» a muchas mujeres con el canto de sirenas de la libertad sexual. Pero también se trata de un gran timo, un gran engaño que abandona a su suerte a la mujer que ha abortado, cargándola con un peso que en no pocos casos se puede tornar insoportable, obligada a digerir en soledad una decisión tan grave como es la de matar a un hijo, aunque no sea deseado. ¿Cortina de humo? Más bien guillotina, para el hijo... y para la madre.