Cartas al director
Epifanía del Señor
El 6 de enero, Epifanía (del griego ἐπιφάνεια) del Señor, unos magos de Oriente adoran a Dios hecho carne, adoran al misterio que se encarna para salvarnos.
Tal acontecimiento solo es revelado a unos pocos, igual que su Resurrección. Estos pocos elegidos se caracterizan por su humildad, ya sea por su forma de vida –los pastores– o por una sencillez de espíritu –los magos–. Tal como aparece en el capítulo once del Evangelio según san Mateo, los dos acontecimientos que cambiaron y redefinieron la historia fueron escondidos a los entendidos y revelados a los pequeños.
Los pastores, que fueron sorprendidos por el anuncio del ángel, se debieron acercar al pesebre cuanto menos sorprendidos. No debían entender mucho, pero ahí estuvieron. Él les llamó y ellos, en su debilidad, respondieron. No es casualidad que los primeros que acudiesen fuesen pastores, también el gran rey David lo fue y el Señor vuelve a cumplir sus palabras de que aquellos que a los ojos del mundo no valen nada, serán enaltecidos.
Los magos debían ser estudiosos y sabios, pero el orgullo no les nubló el juicio y supieron reconocer aquella señal, la estrella, que les guio hasta un niño. La escena debía ser bien curiosa: unos hombres insignes portando regalos propios de un rey a un niñito pobre. Oro, incienso y mirra no son comparables con aquello que ellos recibieron: ver el mayor acto de amor, Dios hecho hombre.
Puede parecer algo ajeno a nuestra vida cosmopolita y consumista del siglo XXI, pero Él viene a nacer y se nos regala por entero. Lo único que necesita es que asomemos la cabeza, como debieron hacer los pastores –aunque dubitativos–, para dejarnos sorprender por Él.
No son los regalos los que nos satisfacen, si no el sabernos amados por alguien. Deseemos ardientemente que Él nazca en nosotros y no seamos incrédulos y entreguémonos por entero. Santa Teresa del Niño Jesús decía: «El Señor no nos exige grandes obras sino únicamente entrega y agradecimiento. No necesita nuestras obras, sino únicamente nuestro amor».