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Cartas al director

Sánchez y las 'maskirovskas'

Cuando trato de entender cómo funciona la política en España, a veces pienso en los magos; ya saben, una mano hace gestos exagerados para atraer las miradas mientras la otra esconde la moneda; gestión de la atención lo llaman. Aunque, como viejo militar, con formación en Inteligencia, no puedo dejar de pensar en la «maskirovka», la doctrina rusa de engaño y enmascaramiento que incluye el uso de señuelos, transmisión de información falsa, operaciones de falsa bandera y manipulación de la percepción del enemigo.

En el caso de Sánchez, las «maskirovkas» o «tácticas» de distracción más comunes que utiliza para desviar el foco de hechos como el accidente ferroviario de Adamuz, los escándalos de corrupción o la mala gestión económica, son, entre otras:

La polémica artificial, «cisne negro» o «cortina de humo»: ante una noticia grave, el Gobierno lanza un tema de alto impacto emocional, ideológico o leyes muy sensibles que dividan profundamente a la sociedad para que los medios y redes sociales debatan sobre eso y no sobre el «dinero robado» o el accidente ocurrido. No deja de ser una forma de polarización, un ejemplo más del «nosotros contra ellos» que tanta bronca política está generando en España, haciendo que no se hable de los verdaderos problemas económicos o la falta de transparencia del Gobierno.

Complementaria de la anterior es la inundación de información, publicando datos negativos o leyes importantes mientras el país está distraído con grandes eventos o vacaciones.

O el «cambiar el diccionario», las palabras suaves quitan gravedad, ya saben, de la misma forma que no se dice «aborto», se dice «interrupción voluntaria del embarazo», ahora no se dice «recorte», se dice «ajuste necesario»; y no hay «corrupción», hay «errores administrativos».

El «ventilador», el ¡Y tú más! No se defiende del error propio, se ataca uno similar del rival político, aunque sea de hace decenios, y si no existe, se inventa. Al final, el ciudadano se agota, piensa que «todos son iguales» y deja de exigir responsabilidades.

Y la más usada últimamente, el «relato» del «fango» y los «bulos», en lugar de dar explicaciones se ataca al mensajero, de esta forma toda crítica o información negativa es calificada sistemáticamente por el Gobierno y los medios afines como «fango» o «bulos» provenientes de la «derecha o extrema derecha mediática», anunciándose incluso un Plan de Regeneración Democrática, o control, censura o prohibición de acceso a determinadas redes sociales cuando resulta que ellos las están utilizando para poner de actualidad o hacer viral un tema que les interese.

Resumiendo, la táctica consiste en manipular la percepción de la población de forma que no se hable de lo que el Gobierno hace mal o de su corrupción, sino de lo que la oposición dice o de temas que dividen profundamente a la sociedad. Para contrarrestarla todos debemos ejercer un pensamiento crítico activo, contrastar información en diversas fuentes, exigir transparencia total y rendición de cuentas a todos los niveles. La educación mediática y la denuncia social son las mejores herramientas para proteger la «realidad» frente al «relato oficial».

Félix Eugenio García Cortijo

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